Shelaj – “El más alto y el más humilde de todos”

“Y el hombre Moshé era inmensamente más humilde que todo hombre sobre la faz de ” (Bamidbar 12, 3)

En nuestro párrafo bíblico describe la inmensa humildad de Moshé Rabeinu: “Y el hombre Moshé era inmensamente más humilde que todo hombre sobre la faz de ”. Esta humildad requiere explicación: ¿No fue acaso Moshé quien recibió en el Sinaí? Fue él quien permaneció con el Altísimo en el Monte durante cuarenta día y cuarenta noches. Y previo a ello, fue él quién sacó a los judíos de Egipto y a quién Hashem prometió “y también en ti creerán eternamente” Cuando tan sólo lo deseaba, podía hablar con el Creador. ¿Cómo es posible que él sea el más modesto que todo hombre?
La respuesta a ello es, que es verdad que Moshé sabía y era consciente de sus virtudes, que superaba con ellos a todos, pero conjuntamente con ello recordaba permanentemente que todas estas cualidades las recibió de Hashem. Moshé razonaba, que si se le hubieran otorgado estas fuerzas a otro, también él hubiera alcanzado estos niveles, y es posible que incluso podría haber llegado a logros mayores. Por ello se sentía más humilde que todos.

MÁS ALLÁ DE LOS CÁLCULOS
Pero todavía no está suficientemente claro: la virtud fundamental de Moshé era su condición de profeta, en el más alto nivel de profecía, por lo que “no surgió más en Israel un profeta como Moshé” La profecía no es una capacidad a la que se accede por medio de la acción del hombre, sino que es un nivel dotado desde Arriba. Entonces siendo que Moshé sabía que él especí- ficamente y no otro se hizo acreedor de esta profecía, cómo podía él sentirse inferior (humilde) frente a todo hombre? Debemos decir que la base de la humildad de Moshé no era tan sólo el cálculo que realizó (que otro en su lugar hubiera llegado más alto), sino que era una humildad enraizada en su misma esencia, más allá de toda evaluación racional.

EN ESENCIA, HUMILDE
Un ejemplo de este tipo de modestia, encontramos justamente en el Creador. Dijeron nuestros Sabios “en el lugar de la grandeza del Altísimo, ahí encuentras Su humildad”. Es totalmente claro que en lo que respecta a Hashem no hay lugar a decir que Su humildad es consecuencia de algún tipo de cálculo. Es modestia en esencia. Así era la humildad de Moshé. Además de que pensaba que si otro hubiera contado con sus posibilidades hubiera alcanzado un nivel superior al suyo, también poseía una modestia que iba más allá del cálculo racional. Moshé era en esencia modesto y se sentía nulo frente a todo hombre. Más aún: El hecho de que la auto- evaluación que realizó Moshé generó en él un sentimiento de humildad, se debe a que en esencia él era humilde. Todos pueden hacer ese razonamiento (de cómo hubiera sido otro en su lugar), pero no todos llegan de ello a la humildad. Sólo que la base de la humildad de Moshé era su humildad esencial, lo que es en realidad la verdadera modestia. Quién posee este tipo de humildad puede estar en el más alto nivel, hablar con Di-s cara a cara, y sin embargo ser “el más humilde de todo hombre”, sintiéndose inferior a cada uno. Ésa fue justamente la gran virtud de Moshé.

Likutei Sijot, Tomo 13, pag. 30

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