Ree – “¿Quién puede comer carne?”

En esta parsha encontramos el versículo que culmina “ …con todo el deseo de tu alma comerás carne”…

Hasta ese momento, en el desierto, no les estaba permitido consumirla a gusto sino únicamente cuando se ofrendaba en el mizbeaj (altar).
Aparentemente no se comprende: En el desierto los iehudim se encontraban en un nivel espiritual muy elevado. No se ocupaban de temas mundanos y materiales, sino que toda su existencia era dedicada al servicio a Di-s. En cambio ahora, en Israel vivirían una vida terrenal, con todos los obstáculos que ello implica. Y por qué justamente cuando aparentemente descendieron de nivel, se les permite comer carne?

Energía para refinar
La explicación es que en el desierto les estaba prohibido consumir carne según su deseo, porque aún no se les había otorgado la fuerza de refinar y santificar los temas mundanos. No sólo que no eran molestados por las preocupaciones materiales sino que inclusive su alimento era espiritual: el man.
Sólo al entrar a Eretz Israel recibieron la energía para elevar los elementos materiales, y lograr que la morada de Di-s se pose sobre ellos. Por eso les fue permitido el consumo de carne a su antojo.

Sin sangre
Y como lo lograban? La Torá dice: “Solo sé fuerte y no consumas la sangre”
La sangre representa el fervor y el deseo. La Torá expresa que la carne puede comerse, pero el arrebato y la impetuosidad están prohibidos.
La sangre se vuelca en el Altar, es decir, la devoción y el entusiasmo deben ser usados para la santidad.
¿Qué debemos hacer con el deseo terrenal? Dice la Torá: “ Sobre la tierra lo volcarás”. El judío no tiene ninguna conexión con los deseos materiales. Cuando se ocupa de temas mundanos, como consumir carne por ejemplo, es sólo para servir a Di-s, como está escrito “en todos tus caminos conócelo…”.

La Voluntad Interior
Más aún, cuando el iehudí siente una inclinación hacia temas materiales, aunque aparentemente esto sea un impulso del cuerpo, en un plano más profundo este deseo viene desde el alma, cuyo anhelo es elevar y refinar cada elemento para la kedushá.
Así debe entonces, explicarse el versículo: “ Y dirás comeré carne”- cuando sientas un impulso físico de comerla, debes saber -“ porque es el deseo de tu alma comer carne”.
El verdadero anhelo proviene de tu neshamá, que está ávida de elevar cada elemento en santidad y refinarlo. Cuando nos comportamos de esta forma no sólo que no es un descenso sino todo lo contrario, logramos enaltecer al mundo y convertirlo en una “ morada para Di-s”

Likutei Sijot, Tomo 4, Pag 1108

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