Parshat Ha Jodesh -”Milagros en nuestra vida”

Cuando nos dirigimos a un judío para incentivarlo a aumentar su estudio de Torá, embellecer el cumplimiento de los preceptos o abstenerse de ciertas actitudes negativas, la gente reacciona de dos maneras distintas: Hay aspectos que la persona acepta y decide corregir y hay otros sobre los que argumenta que le será imposible transformar.

Esto no es una excusa. Es muy posible, de acuerdo a su situación, sus fuerzas, sus posibilidades y costumbres, que realmente no pueda cambiar en aspectos específicos. ¿Qué hacemos en esos casos?
La respuesta es que todo esto sería correcto, si la única conducta aceptable para un judío, fuera la natural. Pero, considerando que Di-s conduce Su mundo de forma milagrosa y sobrenatural – el judío tiene la fuerza de elevarse de sus limitaciones y realizar también las cosas que le parecen imposibles. Pues esta es la fuerza del judío, que “el milagro” es una parte natural suya.

Dos tipos de calendario
En la sección de esta semana, Parshat Ha Jodesh, aprendemos que el Pueblo de Israel, vive según dos calendarios, uno es el más frecuente, que comienza en Tishrei y finaliza en Elul; el otro se inicia en Nisan y culmina en Adar.
El Midrash define este concepto de la siguiente manera: “Desde que Di-s eligió Su Mundo, fijó el comienzo de los meses y los años; cuando eligió a Iaakov y sus hijos, determinó el inicio del mes de la Redención”.
Esto explica que el calendario que comienza en Tishrei, este relacionado con la conducción general del mundo, en el aspecto en el que Di-s lo conduce de acuerdo a los ciclos y las leyes de la naturaleza, mientras que el calendario que comienza en Nisan, revela un aspecto de conducción milagrosa, en la que D´-s transforma y trasciende todas las estructuras de la naturaleza.
El mes de Tishrei, que señala la Creación del mundo, es el primero, es la fuente de energía de la conducción natural, mientras que el mes de Nisan, mes en el que nuestros padres fueron redimidos y en el que se vieron grandes milagros, es el primero, la fuente de energía para la conducción milagrosa.

Redención inmediata
El Pueblo de Israel se desarrolla en dos planos al mismo tiempo.
Por un lado, vive de acuerdo a la naturaleza, sus leyes y limitaciones. Por otro lado, tiene el fundamento sobrenatural, algo que no esta sujeto a la naturaleza y sus leyes.
La esencia de la existencia del pueblo de Israel, se manifiesta en los dos planos en los que se desarrolla. Por un lado, todo se desenvuelve de acuerdo a las leyes naturales – es un pueblo de humanos, que comen y beben, nacen y mueren, se ríen y lloran – como todo humano. También tienen éxito en cualquier camino que sea, de sobrevivir y florecer a pesar de todos los pronósticos adversos, de las persecuciones y exterminios que ningún otro pueblo hubiese resistido.
Este es nuestro pueblo, que además de las leyes naturales, tiene sus propias leyes, leyes sobrenaturales, cuya fuente y origen es El Santo Bendito Sea.

Por este motivo, la Redención puede llegar ya, en este momento, pues se le dio al Pueblo de Israel la fuerza de accionar de acuerdo al “mes de la Redención” – con una conducta sobrenatural. La Redención debe llegar con una determinada secuencia, que requiere entre otras cosas, tiempo, pero en el momento en el que el judío se eleva a su plano “milagroso”, puede provocar que la Redención llegue en un abrir y cerrar de ojos.

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