Nasó – El momento de la conversión del pueblo

“El Altísimo puso sobre ellos la montaña cual una palangana”(Shabat 88,a)

Nuestros Sabios Z”L dicen que cuando Hashem vino a entregar la Torá al pueblo de Israel, la impuso sobre ellos por coerción1: “el Altísimo, Bendito Sea, puso sobre ellos a la montaña cual una palangana y Les dijo, si ustedes aceptan la Torá- mejor, y si no estará vuestra sepultura”. Es decir que los israelitas fueron obligados por Hashem a recibir la Torá y no la recibieron por su libre voluntad.
Sin embargo, esta descripción de los hechos no concuerda, a simple vista, con el relato de la entrega de la Torá frente al Monte Sinai, donde se ve a los judíos como que aceptan la Torá voluntariamente, al punto que proclamaron: “Haremos y escucharemos”2- ¡antepusieron el “haremos” al “escucharemos” (comprenderemos)!

HAREMOS Y ESCUCHAREMOS
Es aquí donde tiene toda su expresión la profunda novedad de que tuvo lugar en el Monte Sinai. Es verdad que también antes de ello los israelitas estaban ligados a Di-s y aceptaron Su Torá y Sus preceptos, pero en el momento de estar frente al Monte Sinai tuvo lugar una novedad extraordinaria.
Rashi explica que la declaración de “haremos y escucharemos” fue en relación con los mandatos que Moshé transmitió al pueblo de Israel antes de la Entrega de la Torá. Estos son los Siete Preceptos de los hijos de Noaj, los preceptos que fueron ordenados en Mará y las ordenanzas especiales que Hashem encomendó como preparativos para la Entrega de la Torá. Sobre ello declararon los israelitas “haremos y escucharemos” y los aceptaron voluntariamente. Pero no hubo aquí una aceptación de los preceptos que el Altísimo iba a entregarles en el futuro frente al Monte Sinai.

ACEPTACIÓN VERDADERA
Frente al Monte Sinai, los israelitas se transformaron en conversos. Uno de los factores condicionantes de la conversión es la aceptación de cumplir los preceptos. Por ello no era posible el conformarse con la aceptación de los preceptos de antes de la Entrega de la Torá, ya que aun no había sido entregada la Torá en Sinai de boca del Todopoderoso, y por ende no podía haber una verdadera aceptación de estos preceptos. Estos preceptos eran algo que aun no vino al mundo, y los israelitas no tenían idea alguna de su condición.
La aceptación fundamental de las Mitzvot, a través de la cual los israelitas ingresaron al pacto con Di-s, tuvo lugar en el momento de la Entrega de la Torá. En ese momento Hashem ya no les dio otra opción sino la de aceptar la Torá, en el espíritu de “les puso encima la montaña como una palangana”. Sólo en la época de Ajashverosh, los judíos volvieron a aceptar la Torá por propia voluntad.

UNA NUEVA REALIDAD
Es decir, todos los preceptos y los niveles espirituales alcanzados antes de la Entrega de la Torá, no estaban en absoluto dentro de la esfera de lo que son los preceptos posteriores a la Entrega de la Torá. Incluso con respecto a Moshé mismo, la Revelación en la Entrega de la Torá era de un nivel infinitamente superior a la revelación en la zarza ardiente.
Es por ello que la Entrega de la Torá se considera el momento de conversión del pueblo judío, ya que el status del converso es de “como un pequeño que nació”3, totalmente una nueva realidad. Así también los hijos de Israel se convirtieron en una entidad totalmente nueva. Y cuando el judío estudia Torá y cumple los preceptos, se une con el Altísimo en Su Esencia y Magnificencia, en un nivel espiritualmente superior del que accede a través de las Mitzvot previas a la Entrega de la Torá.

(Likutei Sijot tomo 39, pag 26)

NOTAS: 1. Shabat 88,a 2.Shemot 24:7 3.Iebamot 21,a

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