Mishpatim – “Ley”

Y éstas son las leyes que colocarás delante de ellos…

Si compras un siervo hebreo… Si un hombre golpea a su semejante con una piedra o con su puño… Si una persona da a su amigo utensilios o dinero para cuidar, y estos son hurtados del hogar [del cuidador]… – Éxodo 21-22
Los mandamientos de la Torá se dividen usualmente en dos categorías: leyes que rigen la relación “entre el hombre y Di-s”, y aquellas que legislan la conducta apropiada “entre el hombre y su semejante”.
Incluso los “Diez Mandamientos”, que son una encapsulación de toda la Torá, fueron inscriptos sobre dos tablas separadas: una conteniendo mandamientos tales como “Yo soy Di-s, tu Di-s” y “Recuerda el día de Shabat”, y la otra proclamando leyes como “no matarás” y “no robarás”.
Pero ambas categorías están hondamente correlacionadas. El Zohar declara que la instrucción Divina de “Yo soy Di-s, tu Di-s… no tendrás otros dioses delante de Mí”, es la esencia de todos los 613 mandamientos y prohibiciones de la Torá.
En última instancia, no hay una diferencia esencial entre las leyes “civiles” de la Torá y sus así llamadas leyes “religiosas”. Un crimen contra el hombre es también un crimen contra Di-s, y un crimen contra Di-s es un crimen contra todas Sus creaciones. Un acto de bondad al semejante humano es un acto de bondad hacia Aquel que lo creó todo y desea que vivamos en paz y armonía uno con el otro; y una relación “personal” positiva con Di-s tiene un efecto positivo sobre Su relación con la creación como un entero y con cada ciudadano individual de Su mundo.
La enseñanza jasídica lleva esta idea un paso más lejos, mostrando cómo el significado más profundo de una mitzvá se extiende más allá de su clasificación básica, también a la otra categoría: una mitzvá cuya aplicación más inmediata es de una naturaleza “ritualista”, es también una instrucción acerca de cómo comportarse hacia el semejante humano; y una mitzvá cuyo significado literal la pone firmemente dentro del “código civil” de la Torá, se dirige también al mundo interior del alma humana y su misión y propósito en la vida.

EL SOCIO
Nuestros Sabios nos cuentan que “En la manera en que el hombre se mide a sí mismo, así es él mismo medido”. En otras palabras, Di-s deja en nuestras manos definir nuestra visión de la vida y nuestra relación con El, y luego Se relaciona con nosotros en consonancia.
De hecho, hay varias maneras en que la persona puede percibir la tarea de la vida:
Uno podría verse a sí mismo como un esclavo de un amo autocrático. “Yo no pedí nacer”, sigue esta línea de pensamiento, “ni se me consultó cuando las leyes de la vida fueron formuladas. Todo esto me fue impuesto. Como lo expresa el Talmud: ‘Contra tu voluntad naces, y contra tu voluntad morirás’. Mi Amo es todo-poderoso, de modo que más vale que lleve a cabo, de la mejor manera, Sus ordenanzas”.
O uno podría adoptar la más involucrada actitud del empleado. “Tengo un trabajo que hacer”, dice este enfoque, “y le aplicaré mi mejor esfuerzo. ¿No ha prometido Di-s premiar mi esfuerzo?”
Finalmente, uno puede experimentar la vida como una asociación con Di-s. Es cierto, somos “esclavos” en el sentido de que reconocemos el dominio absoluto de Di-s sobre nosotros, y somos “empleados” en el sentido de que El ha definido la misión de nuestras vidas y ha prometido premiar nuestra labor. Pero se nos ha otorgado la capacidad para elevar la faena de la vida y convertirla en una asociación con nuestro Creador. En las palabras de nuestros Sabios: “Un juez que juzga un caso con absoluta fidelidad… se vuelve socio de Di-s en la Creación”; “Quien reza en la víspera del Shabat y recita Vaiejulu… se vuelve socio de Di-s en la Creación”.
Como socios de Di-s, desarrollamos nuestro ser y mundo en consonancia con la voluntad Divina no solamente porque debamos hacerlo, ni meramente para “hacer nuestro trabajo”, sino como una empresa intensamente personal. La vida se convierte en nuestro emprendimiento conjunto con Di-s, una empresa concebida y facultada por El pero abastecida por nuestra propia ambición e iniciativa.

Basado en Reshimot #31, págs. 5-8; Sefer HaSijot 5752, Vol. II, págs. 369-371

(Extraído de: “El Rebe Enseña” Publicado y (c) por EDITORIAL LUBAVITCH SUDAMERICANA
Extraído de Nosotros en el Tiempo

Editorial Kehot

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