Matot-Masei -”La plegaria del sumo sacerdote”

“Hasta la muerte del Sumo Sacerdote” (Bamidbar 35:25)

¿Cuál es la ley a aplicar con quien cometió un homicidio involuntario? Nos dice la Torá que este homicida debe escapar a las ciudades de refugio e instalarse ahí “hasta la muerte del Sumo Sacerdote”1. Mientras que el Sumo Sacerdote vivía, estaba prohibido para el asesino salir de la ciudad, y sólo luego de fallecer el Sumo Sacerdote estaba autorizado a regresar a su hogar.
Esta relación del castigo al homicida involuntario con la vida del Sumo Sacerdote, requiere explicación. ¿Cuál es la relación entre el asesino y la prolongación de los días del Sumo Sacerdote?
Rashi responde: “el Sumo Sacerdote viene a hacer morar la Presencia Divina en el ‘Pueblo de Israel’ y a alargar sus días, y el homicida viene a acortar los días, no corresponde que esté frente al Sumo Sacerdote”2.

¿UN CASTIGO A QUIÉN?
Pero Rashi no se da por satisfecho con ello y trae una explicación adicional: “puesto que el Sumo Sacerdote debía haber orado para que no ocurra un percance de esta dimensión en el seno del pueblo de Israel durante su vida”. Esta explicación, a simple vista, no se entiende en absoluto. El castigo ¿no es acaso para el homicida y no para el Sumo Sacerdote? ¿Cuál es entonces la intención de las palabras “debía haber orado?”.
Sólo que aquí, Rashi viene a explicar la profunda relación entre ambos temas. El mismo hecho de que la Torá vincula el castigo al homicida involuntario con la muerte del Sumo Sacerdote, prueba que no se trata sólo de una condición “técnica” entre dos temas diferentes, sino que entre ambos existe un vínculo interior de esencia.

LA MUERTE EXPÍA
El hombre homicida tiene prohibido abandonar su ciudad de refugio mientras el Sumo Sacerdote vive porque aun no expió su pecado. Sólo con la muerte del Sumo Sacerdote logra el perdón por su acción. De la misma manera que “la muerte de los Tzadikim (piadosos) expía”3 por la generación, así también la muerte del Sumo Sacerdote expía el pecado de un homicidio involuntario.
Y aquí surge la pregunta: ¿Por qué justamente es la muerte del Sumo Sacerdote la que expía un asesinato no culposo y no la muerte de otro tzadik?
Rashi responde sobre ello: “porque debía haber orado”. Es decir, la función espiritual del Sumo Sacerdote es irradiar hacia el pueblo judío una santidad de tal nivel, hasta que no haya posibilidad para acciones de esta índole. Y siendo que un suceso como este tuvo lugar durante su vida, en cierta medida, el hecho depende de él. Por eso, el Altísimo fijó que sea específicamente su muerte la que expíe por el acto homicida.

AMOR AL JUDÍO
De aquí aprendemos una extraordinaria lección en lo que se refiere al amor al prójimo judío: el Sumo Sacerdote y el homicida representan los polos más opuestos- el cenit de la santidad y la pureza por un lado, y la más profunda bajeza y pecado, por el otro (puesto que el homicida no intencional está en el nivel más grave entre los pecadores no plausibles de la pena capital). A pesar de ello, ambos dependen el uno del otro, puesto que también estos dos extremos son parte de un pueblo.
El Sumo Sacerdote- el continuador de Aarón el Sacerdote, quien era “un amante de las criaturas”4- precisa por un lado, “alargar los días” de Israel, y por el otro orar que no ocurra un percance incluso a manos del más bajo entre ellos. Esa es la función del Sumo Sacerdote de cada generación, y su plegaria es aceptada, para que sólo tengan lugar el bien y la benevolencia con el Pueblo de Israel, por siempre jamás.

(Likutei Sijot Tomo 33, Pág. 206)

NOTAS: 1. Bamidbar 35:25 2.Rashi sobre el versículo 3.Explicación de Rashi Bamidbar 20:1 4.Avot Cáp. I Mishná 12. Y ver Tania Cáp. 32 (Versión castellana Ed. Kehot, Tania I)

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