Jukat -”Cuando no se entiende”

“Este es el estatuto de la Torá” (Bamidbar 19:2)

“Este es el estatuto de la Torá que Hashem ordenó diciendo”1- con estas pa-labras abre el párrafo correspondiente a la vaca colorada, cuyas cenizas purificaban a quien fue impurificado por un muerto.
Este precepto es el símbolo de los preceptos no racionales, y a su vez abarca contradicciones: por un lado la ceniza de la vaca colorada purifica a los impuros, y por el otro, impurifica a los puros.
Por eso aparece en el comienzo de la Parshá este acento de que se trata de un “estatuto”, es decir, “establecí un estatuto, decreté un decreto, y no tienes permiso de tener dobles pensamientos acerca de ello”

TRES TIPOS
Como es sabido2, los preceptos se dividen en tres grupos generales:
a) Leyes: (“mishpatim”)- preceptos que la propia razón ló-gica humana obliga a cumplirlos (respeto al padre y la madre, la prohibición de asalto, robo y similares)
b) Testimonios: (“eidut”)- preceptos a los que puede que no hubiéramos llegado con nuestra propia capacidad, pero una vez que fueron dados por el Altísimo, está en nuestra posibilidad entenderlos (la ingesta de Matzá en Pesaj, la salida de Egipto, y similares).
c) Estatutos: (“jukim”)- preceptos que no poseen asidero alguno en la razón lógica, como el precepto de la vaca colorada.

A pesar de que es natural que el hombre cumpla con mayor entusiasmo y alegría aquellos preceptos donde puede acceder a su sentido profundo y objetivo, sin embargo, los “estatutos” poseen una virtud superior desde otro enfoque: cuando el judío cumple un precepto de los “estatutos”, definidos como superiores a la lógica, lo hace sólo porque el Altísimo ordenó cumplirlos, y ahí siente, con total intensidad su vínculo con el Altísimo.
En otros preceptos, esto no encuentra una marcada expresión. Cuando, por ejemplo, el judío cumple con el precepto de respetar al padre y a la madre, puede que él no piense, en absoluto, sobre el Altísimo, sino tan sólo sobre su obligación personal frente a sus padres.
Siendo que se trata de un precepto lógico y racional, puede que lo cumpla motivado sólo por razones humanas, perdiendo la conciencia de que se trata de mandato Divino. Mientras que en un precepto no- racional, no hay posibilidad de olvidar al Altísimo, puesto que no hay otra razón por la cual llevar a cabo el precepto.

ANULACIÓN FRENTE A HASHEM
Esta es la explicación de que cuando la Torá viene a ordenarnos sobre la vaca colo-rada no dice “este es el estatuto de la vaca” (similar a lo que dice “este es el estatuto del Pesaj”), sino “este es el estatuto de la Torá”. Con esto, la Torá nos hace alusión a que debemos aprender de la vaca colorada cómo deben cumplirse todos los preceptos de la Torá: Tal como cumplimos el precepto de la vaca colorada como consecuencia de una sumisión total al Altísimo, sin mediar en ello cálculo racional alguno ni motivación, así debemos cumplir todos los preceptos, también aquellos que entendemos, sintiendo que estos son preceptos que nos fueron encomendados por Hashem3.

ESCRITURA Y GRABADO
Se explica en el jasidismo4, que la expresión hebrea juká’- estatuto- está relacionada con jakiká’- grabado.
En términos generales, hay dos tipos de escrituras: con tinta sobre pergamino y grabado en la piedra. La dife-rencia entre ambos es que cuando escribimos con tinta, unimos dos elementos ajenos entre sí- la tinta y el papel. A diferencia de ello, cuando grabamos letras en una piedra, estas letras no constituyen algo ajeno, separado, de la piedra, sino son parte integral de la misma.
El grabado simboliza entonces, una expresión pura y limpia, sin aditivos ni mezclas foráneas. Así también los preceptos definidos como jukim estatutos- expresan el vínculo puro con el Altísimo, un vínculo que no está basado sobre la lógica, el sentimiento u otra motivación humana.
El Altísimo ordenó y el hombre cumple con alegría. Con ello, el judío se entrega incondicionalmente a Hashem, estando dispuesto de un principio a cumplir todo lo que se le ordena.
La razón y la comprensión vienen como segundo paso, mientras que la base es la Vo-luntad Suprema y la alegría por el propio pri-vilegio de poder cumplir la voluntad de Di-s y poder unirse a El.

(Likutei Sijot Tomo 4, Pág. 1056)

NOTAS: 1.Bamidbar 19:2 2.Ver comentarista de la Torá Devarim 6:20 comentarista de la Hagadá de la pregunta del hijo sabio y otros 3.Ver Likutei Torá Bamidbar 56,a 4.Ver Likutei Torá allí y ver también ahí Pág. 41,a en adelante

Aún no hay comentarios

¡Sea usted el primero!

Complete el formulario siguiente para comentar.

Deje un comentario