Emor: “Que los niños brillen”

En el comienzo de nuestra Parshá aparece una orden central que trata sobre la educación: “Diles… y les dirás”…

“Diles… y les dirás”,
para advertir a los grandes sobre (su responsabilidad en relación a) los pequeños

En el comienzo de nuestra Parshá aparece una orden central que trata sobre la educación: En el versículo con el que se abre este párrafo semanal se observa un lenguaje redundante: “diles… a los sacerdotes, los cohanim,… y les dirás a ellos “De ello aprenden nuestros Sabios Z”L: “diles… les dirás- esto nos enseña que (además de cómo deben actuar los sacerdotes mismos, tienen una obligación adicional) los grandes, los adultos, deben prevenir y educar a los pequeños.
El interrogante que se despierta de inmediato es ¿Por qué se pospuso una indicación tan fundamental hasta este párrafo bíblico?. La responsabilidad de la educación debía haberse indicado de inmediato después de la entrega de la Torá. Además, ¿Por qué un principio tan importante que atañe a todo el pueblo, fue dicho específicamente con relación al servicio de los sacerdotes?

La relación con el momento
Es sabido que existe una relación entre el contenido de cada Parshá de la Torá con el momento del año en el cual se lee. El párrafo bíblico semanal abarca instrucciones y contenidos que tienen relación especial con el tiempo de su lectura. También “advertir a los adultos por los niños” guarda relación especial con la época en que se lee Parshat Emor. Este párrafo bíblico se lee en el mes de Iyar, el mes que se destaca por el precepto de la Cuenta del Omer. Durante todos los días de este mes se cumple esta Mitzvá, cuyo sentido conceptual es la educación. La Cuenta del Omer marca la educación del pueblo de Israel, para recibir la Torá en la Festividad de Shavuot. Cuando se salió de Egipto tuvo lugar el “nacimiento” del pueblo de Israel. Luego llega el período de la educación, que se extiende hasta la recepción de la Torá. Este es el sentido espiritual del Omer.

Días de educación
En este punto se une la orden de nuestra Parshá con la Cuenta del Omer. El énfasis en este mandamiento no está puesto en la educación elemental. Que esto debe llevarse a cabo, es algo sobreentendido. Además, aparece en la Torá ya en los días de Abraham “lo quise puesto que encomendará a sus hijos y a la casa que le seguirán” Ya desde entonces, el Altísimo alaba a Abraham por arraigar en sus hijos la fe en Di-s, por lo tanto la responsabilidad del adulto por la educación de los menores se da por sentada, como algo implícito. Se deduce de esto que aquí el texto no nos habla de lo básico, sino de educar para la excelencia, más allá de los parámetros mínimos que marca la ley. Esto está aludido, de alguna manera, en la terminología elegida aquí por nuestros Sabios Z”L: LEHAZHIR- literalmente “para prevenir (a los adultos sobre los menores)”, pero etimológicamente LEHAZHIR se asocia también con ZOHAR -esplendor y luz. Se requiere de los adultos que eduquen a los pequeños de manera tal que se los lleve no sólo a estar educados elementalmente sino a iluminar y brillar.
Este es el sentido de la Cuenta del Omer, en hebreo Sefirat HaOmer, tomando el término Sefirá, en el sentido de zafiro, que implica brillo y luz. También los días de la Cuenta del Omer nos llaman a elevarnos a un mayor nivel de luz y perfección.

Educar para la excelencia
Una educación así está relacionada especialmente con los Cohanim, los sacerdotes, quienes acercan al pueblo judío al Altísimo, a través de las ofrendas del Templo, y elevan al pueblo al más alto nivel de santidad. Es por eso que a ellos se les indicó en forma explícita el deber de educar- LEHAZHIR-con brillo, a los menores.
Con esto, nos enseña la Torá que la misión de los mayores no se limita a educar en lo básico, sino elevar al máximo el nivel de los menores- pequeños en edad, así como en conocimientos judaicos- llevándoles a la más alta perfección, hasta brillar e iluminar con la luz de la Torá y la santidad de las Mitzvot, en todo su derredor.
Esta es la preparación apropiada para la llegada del Mashíaj, a través de quien el mundo entero brillará con la luz de la Presencia Divina, como está escrito en Ishaiá: “La Tierra se colmará del conocimiento de Di-s tal como las aguas cubren el mar”.

Sijot 5750 Tomo 2 Pág. 4

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