Devarim – “Por medio del descenso se logra ascender”

“Y ahora Israel- escucha” (Devarim 4:1)

Sobre el Shabat que precede a Tishá BeAv- Shabat Jazón- dijo Rabí Levi Itzjak de Berdichev1, que en este Shabat- Jazón con la connotación de majazé, que quiere decir visión- se le muestra a cada judío el Tercer Templo Sagrado, desde lejos. El alma de cada judío lo ve y se despierta.
Rabí Levi Itzjak dio un ejemplo al respecto: un padre cosió para su hijo una prenda bella, y el hijo la desgarró. Le volvió a coser otra prenda bella, y nuevamente la rompió. El padre cosió una tercera prenda, pero no se la entregó, sino que se la mostraba de tanto en tanto para que mejore su conducta y ahí la habrá de recibir. Así también, por medio de nuestros pecados causamos la destrucción de los Templos Sagrados, y Hashem ya nos preparó el Tercero, y cada Shabat Jazón nos lo muestra a la distancia para que despertemos con teshuvá- retorno a Di-s- y Sus preceptos- y ahí nos haremos merecedores de su construcción. Ese es el significado de Jazón- una visión a la distancia.

LA GENERACIÓN QUE ESCUCHÓ
También Parshat Devarim, la cual abre el libro de “Mishné Torá” alude a este tema. Los cuatro libros anteriores de la Torá fueron dichos a la generación del desierto, que era una generación de sabiduría. Esa generación vio a Hashem en el mar y en el Monte Sinai. Su vínculo con Di-s era en el nivel del testigo ocular. Cuando se ve algo, no hay posibilidad de duda, el tema es claro y absoluto, a ojos vista.
A diferencia de ello, el libro de Devarim fue dicho por Moshé a la generación que entraba en contacto con el mundo material, con el ocultamiento.
Los miembros de la nueva generación no vieron la revelación de Hashem, y estaban en un nivel espiritual inferior, el de escuchar; tan sólo escucharon de sus padres sobre la Revelación Divina2 (“Israel- escucha”). Lo que se escucha, por más credibilidad que tenga, puede debilitarse por medio de preguntas y dudas. No es tan absoluto como lo que se ve.

LA VENTAJA DEL DESCENSO
Es por ello que Moshé precisó ordenar a los que ingresaron a la Tierra de Israel a estar dispuestos a dar la vida por Hashem y Su Torá3, y fortalecerlos y advertirles con palabras especiales, ya que su nivel de fe era inferior al de la generación anterior, estaba sólo en el nivel de ‘escuchar’.
Pero a pesar de que la generación que ingresó a la tierra estaba en un nivel inferior a la generación del desierto, fueron ellos, específicamente, los que alcanzaron una superioridad espiritual extraordinaria: El Santuario de Shiló y el Templo Sagrado fueron construidos recién luego del ingreso a la tierra. Sobre la generación del desierto, con todas sus virtudes, está escrito4: “Puesto que no llegasteis hasta ahora a la tranquilidad (esto se refiere a Shiló) y a la herencia (“Jerusalem”). Esta “tranquilidad” fue concedida recién a la generación inferior, la generación de los hijos.

DESTRUCCIÓN Y DESTIERRO
Es aquí donde vemos la conexión entre el descenso y el ascenso. En el seno del descenso específicamente, en plena actividad material donde no impera la revelación de Hashem, es donde construimos un Santuario para Hashem- “Hacer una morada para Él, Bendito Sea, en los (mundos) inferiores”5.
Este es también el significado del Shabat Jazón: por un lado este es el Shabat previo a Tishá BeAv, el momento de la destrucción, la caída más abyecta. Pero por el otro, es justamente a través de ese descenso que alcanzaremos la más alta elevación de la redención total. Esto se refleja en el hecho de que es específicamente en este Shabat cuando nos muestran el Tercer Templo Sagrado, el cual es superior a sus predecesores, y será construido pronto en nuestros días a manos del Mashíaj Tzidkeinu.

(Likutei Sijot Tomo II, Pág. 357)

NOTAS: 1.Copiado del Or HaTorá al Na”j, tomo 20 Pág. 1097, al final. 2. Devarim 4:1 3.Ver Tania, final Cáp. 25 4.Devarim 19:2 5.Tanjumá Nasó 16. Ver Bejukotai 3. Bereshit Rabá, final Parshá 3. Bamidbar Rabá Parshá 13,6. Tania Cap. 36

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