Beshalaj – “Esencia del liderazgo”

“Moshé es Israel e Israel es Moshé… Pues el líder de la generación es como la generación entera, porque el líder los encarna a todos.” - Rashi, Números 21:21

¿Qué es el liderazgo?
Nosotros esperamos que nuestros líderes sean sabios: que sean capaces de discernir lo correcto de lo incorrecto y de tomar la decisión apropiada en los temas que afectan nuestras vidas.
Que nos provean de la visión de dónde estamos parados y hacia dónde nos dirigimos, y que nos orienten hacia su concreción.
Que se preocupen y se sientan comprometidos: que muestren simpatía por nuestras necesidades y aspiraciones, y que dediquen sus vidas a satisfacerlas.
Esperamos que sean fuertes: serenos y decisivos en tiempos de crisis, diplomáticos y guerreros capaces en la prosperidad de nuestros objetivos.
Esperamos que sean individuos de carácter y honradez, portadores de normas morales que jóvenes y ancianos quieran emular.
Pero la más importante (y probablemente igualmente descuidada) función del líder está en unirnos: entrelazar individuos dispares en un pueblo único, inspirar a las voluntades diversas -y a menudo conflictivas- para unirlas en un destino común.

Un coro en tres versiones
La primera cosa que hicimos juntos como pueblo fue cantar.
La nación de Israel nació el 15 de Nisán del año 2448 desde la Creación (1313 antes de la Era Común) – el día en el que Di-s extrajo una nación de dentro dc otra nación”1, liberando a los hijos de Israel de la esclavitud egipcia.
Siete días más tarde, el pueblo de Israel fue testigo de la destrucción de sus anteriores esclavizadores cuando se partió el Mar, permitiéndoles el paso y ahogando a sus perseguidores egipcios.

La Torá cuenta cómo, al observar el maravilloso milagro, Moshé y los hijos de Israel entonaron una canción a Di-s, diciendo: “Cantaré a Di-s pues El es enormemente enaltecido; caballo y jinete lanzó al mar. Di-s es mi fortaleza y canción; Él es mi salvación. Este es mi Di-s y yo Lo glorificaré2, el Di-s de mis padres y yo Lo enalteceré…”. Esta canción, conocida como ShiratHaIam o “Cántico del Mar”, prosigue describiendo los grandes milagros que Di-s realizó para con Su pueblo, la promesa de Di-s de traerlos a Tierra Santa y revelar Su presencia entre ellos en el Beit HaMikdash (el Gran Templo) en Jerusalén, y la meta de Israel de implementar la soberanía eterna de Di-s en el mundo.

Sus cuarenta y cuatro versos expresan la substancia de nuestra relación con Di-s y nuestra misión en la vida, y por ende ocupan un lugar por demás importante en la Torá y en la vida judía4.
Nuestros Sabios también centran la mirada en la línea introductoria al Cántico del Mar, en la que la Torá lo introduce como una canción entonada por “Moshé y los hijos de Israel”.
Moshé era obviamente uno más de los “hijos de Israel”; de modo que el hecho de que la Torá lo destaque individualmente implica que Moshé jugó un papel principal en la composición y entonación de este cántico.
De hecho, la naturaleza del rol de Moshé es tema de abundante discusión por parte de nuestros Sabios: el Talmud5 da cuenta de no menos de tres opiniones diferentes en cuanto a cómo exactamente condujo Moshé a su pueblo en su cántico de alabanza y gratitud a Di-s.

Según Rabí Akivá, fue Moshé quien compuso y cantó Shirat HaIam, en tanto que los judíos sólo respondieron a cada verso con el estribillo “cantaré a Di-s”.
Moshé cantó: “Pues Él es muy enaltecido”, y ellos contestaron:
“Cantaré a Di-s”; Moshé cantó: “Caballo y jinete Él lanzó al mar”, y ellos contestaron: “cantaré a Di-s”; y así sucesivamente con todos los 44 versículos de la canción.
Rabí Eliezer, sin embargo, es de la opinión que el pueblo repitió cada versículo después de Moshé; Moshé cantó: “Cantaré a Di-s pues Él es muy enaltecido”, y ellos repitieron: “Cantaré a Di-s pues Él es muy enaltecido”; Moshé cantó: “Caballo y jinete Él lanzó al mar”, y ellos repitieron: “Caballo y jinete Él lanzó al mar”,y así sucesivamente.
Una tercera opinión es la de Rabí Nejemia. Según él, Moshé simplemente pronunció las palabras de apertura de la canción, tras lo cual el pueblo de Israel entonó al unísono la canción entera. En otras palabras, ¡cada uno de ellos compuso, por su cuenta, todos y los mismos cuarenta y cuatro versículos!6

Sumisión, Identificación
Estas tres versiones de cómo condujo Moshé a Israel en el cántico expresan tres perspectivas diferentes acerca de la unidad, particularmente aquella lograda cuando un pueblo se congrega bajo la conducción de su líder7.
Rabí Akivá describe un ideal en el que un pueblo renuncia completamente a su individualidad en aras de la identidad colectiva encarnada por el líder. Sólo Moshé entonó la gratitud de la nación a Di-s, su experiencia de redención y la visión de su futuro como pueblo de Di-s. El pueblo, como individuos, no tuvo nada más para decir, salvo aseverar su asentimiento unánime a lo que Moshé expresaba.
A primera vista, éste parece el grado máximo en materia de unidad: más de dos millones8 de corazones y mentes cediendo paso a una única visión y programa.

Rabí Eliezer, sin embargo, argumenta que ésta no es sino una unidad superficial, una impuesta externamente por el momento, en lugar de una de perdurable carácter interior. Cuando el pueblo descarta sus propios sentimientos y pensamientos para aceptar lo que se le dicta por una autoridad más alta, está unido únicamente en la palabra y la acción; sus seres interiores permanecen indiferentes y distintos

Semejante unidad es inevitablemente de corta vida: tarde o temprano sus diferencias intrínsecas y sus contra objetivos se reafirmarán, y aparecerán grietas también en la superficie unánime de sus vidas.
Así, dice Rabí Eliezer, si el pueblo de Israel logró genuina unidad bajo el liderazgo de Moshé en el Mar, entonces debe haber sucedido de esta manera: el pueblo de Israel repitió cada versículo que surgió de los labios de Moshé.
Sí, todos se sometieron al liderazgo de Moshé y vieron en él la encarnación de sus deseos y metas colectivas. Pero no les bastó con una aseveración “ciega” de la articulación de aquella de la canción de Israel. Más bien, ellos la repitieron tras él, haciéndola recorrer sus propios recursos de comprensión y sentimiento, encontrando las raíces para una declaración idéntica en su propia experiencia y personalidad. Así, las mismas palabras asumieron dos millones de matices de significado, mientras eran absorbidas por dos millones de mentes y articuladas por dos millones de bocas.
Esta, sostiene Rabí Eliezer, es la unidad absoluta. Es cuando cada uno repite los versículos pronunciados por iniciativa exclusiva de Moshé, relacionándose con ellos conforme su propia característica individual, que la visión singular de Moshé ha penetrado verdaderamente el ser de cada judío, uniéndolos tanto en palabra como en esencia.

…y Unidad
Rabí Nejemia, sin embargo, todavía no se siente satisfecho. Si Israel repitió estos versículos tras Moshé, argumenta, esto implicaría que su cántico no surgió de la más profunda parte de sí mismos. Pues, si el pueblo era verdaderamente uno con Moshé y su articulación de la quintaesencia de Israel, ¿por qué tendrían necesidad de escuchar su propia canción de labios de Moshé antes de poder entonarla ellos mismos?

Basado en Likutei Sijot, Vol. 1; págs. 69~76 10

Notas:
1. Deuteronomio 4:34.2.0: “Lo alojaré”. 3. Éxodo 15. Rabí Jaím Ibn Attar señala en su comentario Or HaJaím que el término hebreo ashira, “cantaré”, está en primera persona singular, implicando que el pueblo de Israel entonó la Canción del Mar “como un único hombre, sin diferencia ni separación”. 4. El Cántico del Mar se recita a diario en las plegarias de la mañana. El Shabat anual en el que esta canción se lee en la sinagoga como parte de la lectura semanal de la Torá recibe el nombre especial de Shabat Shirá, “Shabat del Cántico”. 5. Talmud, Sotá 30b. 6. Rashi sobre Talmud, ibid., según Mejilta sobre Éxodo 15:1.7. Comp. con Mejilta ibid.: “Siendo Moshé el equivalente de los hijos de Israel, y los hijos de Israel el equivalente de Moshé”; véase también Rashi a Números 21:21

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