Behar -”Pregunta al sabio”

“Y si habréis de decir: ¿qué comeremos?” (Vaikrá 28:20)

En nuestra Parshá, la Torá se ocupa extensamente de las leyes del precepto de Shmitá- el año sabático. La Torá detalla en primer término las reglas del año sabático, para pasar luego, a desarrollar las leyes del año de Iovel- el jubileo. A continuación, la Torá bendice a quienes cumplen con estas Mitzvot, diciendo: “ Y haréis Mis decretos… y la tierra habrá de dar su fruto, y comeréis hasta saciarse…”1
Sin embargo, después de todo esto, parecería como que la Torá “se acordó” de una pregunta que puede llegar a surgir: “Y si habréis de decir: ¿qué comeremos en el séptimo año, siendo que no sembraremos y no recogeremos nuestra agricultura?”2 Y la Torá responde: “Y He de ordenar para ustedes Mi bendición en el sexto año y producirá agricultura para los tres años”3.
A simple vista, el lugar correcto para esta pregunta está entre las leyes del año sabático, y no a continuación de detallar las leyes de jubileo. Además, no aparece acaso ya la bendición de Hashem en el versículo: “y la tierra habrá de dar su fruto y comeréis hasta saciarse “¿qué lugar tiene, entonces, la pregunta ‘qué comeremos”?

¿ACASO OCURRIRÁ UN MILAGRO?
Debemos decir que la pregunta no refleja un asombro sobre el cumplimiento mismo del precepto de Shmitá. Si hubiera sido así se hubiera hecho referencia a este interrogante entre las leyes de Shmitá.
Quien pregunta aquí es el “hijo sabio” que conocemos de la Hagadá de Pesaj4. Este hijo cumple con los preceptos y no los pone en duda, Di-s libre. Su pregunta apunta a poner en descubierto el sentido y el significado espiritual del precepto en marras, por eso aparece recién al final de la Parshá (incluso luego de las leyes de Iovel).
Y esta es su pregunta: está claro que se cumplirá la bendición de Hashem “y la tierra habrá de dar su fruto”. ¿Pero cómo ha de cumplirse?- ¡Siendo que no sembraremos y no recogeremos nuestra agricultura! Acaso el Altísimo nos hará caer man del cielo como ocurrió en el desierto? Quizás Hashem producirá otro milagro para proveer de la alimentación requerida por el pueblo de Israel?
El hijo sabio pretende conocer aquí de qué manera llegará la bendición Divina que permitirá a los judíos cesar el trabajo del campo durante un año entero.

LA BENDICIÓN DE HASHEM
La pregunta del hijo sabio es más profunda aún: la bendición por el precepto de Shmitá no sólo es superior a la naturaleza, sino que es totalmente contraria a la vía natural. De año en año la fuerza de la tierra se debilita (y esta es justamente una de las causas5 de que la tierra debe descansar el séptimo año, para permitir a la tierra recuperar sus fuerzas). Resulta entonces, que en el sexto año, la tierra se encontraba en su máximo nivel de debilidad. ¿Cómo es posible que precisamente entonces, logre una producción para los tres años?
Sobre esto viene la respuesta que esta es una bendición especial de Hashem, que la tierra, que por su naturaleza está debilitada, produzca alimentos para tres años.

LA FUERZA DE LA REDENCIÓN
Es sabido6 que los seis años de trabajo se corresponden con los seis milenios de la existencia del mundo, y el año de Shmitá se corresponde con la el séptimo milenio. Resulta entonces, que el sexto milenio simboliza al sexto milenio, en el que nos encontramos en la actualidad, en cuyo final tiene lugar la llegada del Mashiaj. Surge la pregunta: ¿Cómo es posible que justamente en el momento más débil espiritualmente de la historia del pueblo judío, en una generación caída, al final del sexto milenio, podamos traer la redención mesiánica?.
A ello viene la promesa Divina, que a través de servir a Hashem con entrega total, memsirut nefesh, más allá de todos los cálculos racionales y lógicos, (tal como el cese total de la actividad agrícola va más allá de toda lógica) en el final del sexto milenio, nos Ha de dar el Altísimo, con Su fuerza infinita, la abundancia de la redención, y realmente de inmediato.
(Likutei Sijot tomo 27, Pág. 183)

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