Bamidbar -”Nacer de vuelta”

“Y estos son los hijos de Moshé y Aharón …” (Bamidvar 3)

Nuestra Parshá abre con los nombres de los hijos de Israel. En el transcurso de su exposición dice la Torá: “estos son los hijos de Aharón y Moshé”. Sin embargo, seguidamente sólo se enumeran los hijos de Aharón y no los de Moshé. Se despierta aquí el interrogante: ¿Por qué califica la Torá a los hijos de Aharón como “los hijos de Aharón y de Moshé”? Dice sobre esto el Talmud: “Todo aquel que enseña Torá al hijo de su compa- ñero la Escritura lo considera como que lo hubiera hecho nacer… Aharón hizo nacer y Moshé enseñó”, por ello fueron calificados como suyos. Es decir, que Moshé se dedicó en forma especial a la educación de los hijos de Aharón y les enseñó Torá, por ello son llamados “los hijos de Aharón y Moshé”.

¿DOS PADRES?
La pregunta es aquí, ¿cómo puede decirse que la filiación con Aharón, su padre, es idéntica a la que poseen con Moshé? ¿Acaso no era Aharón su progenitor real, mientras que Moshé sólo los instruyó en la Torá y ellos son tomados como sus hijos sólo en concepto de que “la Escritura lo considera como si lo hubiera hecho nacer?” Más aún, Moshé Rabeinu enseñó la Torá, no sólo a los hijos de Aharón sino al pueblo judío todo, ¿por qué no se considera a todos los hijos de Israel como los hijos de Moshé? Todo esto nos obliga a decir que la enseñanza de Moshé a los hijos de Aharón fue de una manera especial y diferente, hasta el punto de que ellos son considerados sus hijos en la misma medida de lo que eran de Aharón, su padre.

CAMBIO DE LA REALIDAD
La explicación del tema se encuentra en las palabras que siguen en el mismo texto bíblico: “En el día que habló Di-s a Moshé en el Monte Sinai” El evento frente al Monte Sinai generó un cambio de raíz en el alma de los judíos. Hasta ese momento eran un pueblo como todos los pueblos, pero a través de la entrega de la Torá fueron identificados de entre todas las naciones, para convertirse en “un reino de sacerdotes y una nación santa”. Con esta fuerza- la entrega en el Monte Sinai y con la cual el Altísimo transformó esencialmente al pueblo judío es que también Moshé generó un cambio esencial en los hijos de Aharón. Es verdad que él enseñó la Torá a todo el pueblo, pero eso fue en función del mandato Divino de transmitir la Torá al pueblo judío. Pero en lo que respecta a los hijos de Aharón, entregó toda su alma y esencia, hasta el punto de transformarlos en sus propios hijos.

POSEEMOS LA FUERZA
Si se brindó así, ¿cómo es posible aprender de este texto que todo aquel que enseña Torá al hijo de su compañero… como que lo hubiera hecho nacer?” La fuerza para transformar la esencia la recibió Moshé de la entrega de la Torá en el Sinai. Además esto fue consecuencia de una entrega especial por parte de Moshé a los hijos de Aharón. La respuesta a ello es que es verdad que no contamos con la fuerza que poseía Moshé de convertir al hijo del compañero en el suyo propio, en el sentido cabal del término. Nuestra posibilidad es tan sólo en la medida que “la Escritura lo considera como que…” Sin embargo, siendo que la Torá que enseñamos fue entregada en el Monte Sinai, posee la fuerza para lograr que quien la enseña al hijo de su compañero se le considere como que “Lo hubiera hecho nacer”, puesto que la Torá tiene la capacidad de generar un cambio en la realidad física de este mundo, y por lo tanto a través de la enseñanza de la Torá se “hace nacer” una nueva realidad en el semejante, hasta como que hubiera nacido de nuevo.
Likutei Sijot Tomo 27 Pág. 8

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