Comportamiento en la Sinagoga

Diariamente venimos a la Sinagoga a cumplir con una cita especial que tenemos con el Todopoderoso: rezarle. Aunque no veamos la presencia Divina, de hecho ella está.
Así como en una cita con una persona importante, no interrumpimos en el medio para conversar con otra persona de otro tema, ya que sería faltarle el respeto, o si se tratara de una entrevista con el presidente de la Nación, el respeto sería aun mayor. En la sinagoga nuestra cita diaria es con el presidente del Universo, quedando mas que claro que no se Le puede faltar el respeto.
Si el Jazán (quien dirige el rezo) se encuentra en medio del recitado del Kadish o de la plegaria y todos están contestando Amen y alguien conversa en ese momento, es como si toda la congregación se hallara en su cita con el Todopoderoso expresando alabanzas y este señor opina que su conversación es más importante. Demostrando con esta actitud como que no toma parte del Di-s de Israel. Negando su existencia y su falta es tan grave que se la compara a la de quien practica la idolatría.
Mientras que quien respeta la santidad del rezo es merecedor de que su plegaria sea escuchada.
En este camino debemos conducir a nuestros hijos cuando los llevamos a la Sinagoga.

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