Bendiciones matutinas II

En el cuerpo humano existen orificios que deben permanecer abiertos y cavidades que deben estar cerrados, por ejemplo: La boca es un orificio que debe estar abierto para poder comer, y el intestino es una cavidad que debe permanecer cerrada. Si quedara abierta la válvula donde termina el esófago y comienza el estómago, se producirían: acidez, vómitos, etc. Otra válvula, la que cierra el estómago en comunicación con el duodeno, si permanece abierta provocaría muchos problemas de salud. Así es con todas las válvulas del aparato digestivo: si quedasen abiertas no habría retención, por lo tanto la comida pasaría directamente como un embudo sin poder absorber los nutrientes que se hallan en ella.

Lo mismo sucede con el aparato respiratorio: La boca y la nariz son orificios que deben permanecer abiertos, y si se obstruyen el peligro es muy grande. El pulmón es una cavidad con presión normal y el plexo torácico tiene una presión negativa. Si se llegara a perforar el pulmón, el aire pasaría al tórax desinflándose imposibilitando la respiración; igual si habría una herida en el tórax el aire entraría y se perdería la presión negativa. Así con todas las cavidades como el corazón, etc. cuyo correcto desempeño es de vital importancia. Por este motivo bendecimos a  Di-s luego del lavado de las manos la siguiente bendición: “Bendito eres Tú, Se-ñor nuestro Di-s, Rey del universo, que con sabiduría ha formado al hombre, y ha creado en él numerosos orificios y cavidades. Es manifiesto y sabido ante el Trono de Tu Gloria que si apenas uno sólo de ellos fuera obstruido, o uno sólo de ellos fuera abierto, sería imposible existir siquiera durante un instante. Bendito eres Tú Se-ñor, que cura toda carne y obra maravillas”.

por el Rab. Iosef   Feiguelstock

Aún no hay comentarios

¡Sea usted el primero!

Complete el formulario siguiente para comentar.

Deje un comentario