Lejem Hapanim, Shemirat Shabat y Parnasá

En los tiempos del Beit Hamikdash, cada Erev Shabat, se horneaban doce Jalot con una forma especial, y se ponían en el Shulján del Heijal, Shabat por la mañana. Estas Jalot se dejaban toda la semana, y se renovaban el próximo Shabat por la mañana. Los Cohanim tenían la Mitzvá de comer las Jalot que eran removidas todas las semanas en Shabat, y en la noche de Motzaei Shabat hasta medianoche. Milagrosamente, las Jalot tenían un gusto delicioso como si se hubieran horneado ese mismo día.

El Talmud (Menajot 94b) trae dos puntos de vista sobre la forma especial que tenían estas Jalot. Una opinión es que eran con forma de canoa, con puntas en los dos costados y más ancho en el medio, mientras que la otra opinión es que su forma era como una caja de cartón rectangular. El Jazon Ish escribe que las dos son correctas, y que cualquiera de las dos formas hubiera sido aceptada.

En Shabat, cuando recitamos la Brajá de Hamotzí al comienzo de cada comida, es costumbre usar Jalot tanto en forma de canoa como en forma de caja de cartón. Esta costumbre está basada en un pasaje en el Zohar en el que dice que las Jalot de Shabat nos deben recordar a las doce Jalot que eran colocadas en el Shulján cada Shabat.

Basado en lo que está escrito en el Zohar, muchos tienen la costumbre de tener doce Jalot en la mesa mientras se recita la bendición de Hamotzi sobre solamente dos. Otros cortan las dos Jalot de cada una de las tres comidas, teniendo así un total de doce mitades de Jalot.

En Shabat, cuando nos abstenemos de todo tipo de trabajo, es especialmente importante recordar los dos Milagros, el Maná y el Lejem Hapanim. El Maná es referida en el Jumash como “Lejem min Hashamaim”, comida del cielo. Cada familia debe medir cuanto Maná ha traído a casa cada día, y a pesar del hecho de que muchos juntaron mucho más de lo que necesitan y otros lo contrario, milagrosamente sucede que cada familia termina teniendo exactamente la cantidad necesaria para cada miembro de su familia. Creemos en “Hashgajá Pratit”, Providencia Divina, especialmente en el área de la Parnasá (Sustento). El el Tamud (Taanit 2A) está escrito que Parnasá es una de las áreas en la que Hashem no se la delega a los Malajim (Ángeles). Él se preocupa por cada individuo. Una persona que cree que la Parnasá está determinada en el Cielo, no siente la necesidad de trabajar en Shabat para ganar dinero.

El Milagro del Lejem Hapanim se extiende a través de las generaciones. La comida que comemos en Shabat se siente sabrosa incluso si no se cocinó ese mismo día. Así como la Mitzvá de Lejem Hapanim sirvió como Segulá de Parnasá para todo Am Israel, lo mismo con nuestra observancia del Shabat, no solo que no disminuye nuestra Parnasá, sino que la hace crecer.

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