Educación

Así como nos preocupamos que la educación de nuestros hijos sea lo más completa posible, capacitándolos en todo lo necesario para que puedan enfrentar al mundo. Debemos también hacer hincapié en darles una formación moral y ética. En la Torá encontramos precisamente todos estos valores, junto a aquellos que nos mantuvieron como pueblo y religión durante ya más de 3300 años. Aun en la diáspora en la que nos hallamos, dispersos por todo el mundo y en los tiempos más difíciles, un judío de Argentina con otro de Rusia tienen en común la misma Torá, que los unifica y los sostiene como pueblo y religión. Por este motivo la Torá nos indica, ya cuando nuestros hijos llegan a una madurez en la que pueden mantener una pequeña conversación, impregnarles los conceptos más básicos de nuestra religión y fe.

Nuestros sabios nos indican (Shulján Aruj Yore Dea 245:5) que debemos estudiar con nuestros hijos principalmente dos versículos y ellos son: 1) “Shemá Israel A-do-na-i E-lo-hei-nu A-do-na-i ejad” – “Oye, Israel, Di-s es nuestro Se-ñor, Di-s es Uno” (Deut. 6:4) y 2) “Torá tzivá lanu Moshé morashá kehilat Yacov”- “La Torá que Moshé nos ordenó es la herencia de la Congregación de Yacov”(Deut.33:4). El motivo por el cual fueron escogidos estos dos versículos en especial, es porqué en el caso del Shemá, expresa la unicidad de Di-s base de nuestra religión, y el segundo versículo, “Torá”, por ser que se trata de una herencia al pueblo de Israel. Así como para recibir una herencia (de acuerdo con la legislación judía) no importa la edad ni la condición de la persona, con tener un día de vida o ser un anciano entrado en años, tonto o inteligente, hereda. Lo mismo ocurre con la Torá, todos somos herederos legítimos y tenemos total derecho a ella aún si somos pequeños.

por el Rab. Iosef  Feigelstock

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