Ahavat Israel VIII

Nos relata el Talmud (Baba Batra 164:b) “En una oportunidad llegó al tribunal que presidía Rabí Iehuda Hakadosh -Rabi- (autor de la Mishná) un documento en el que se hallaron muchos errores. Con rostro de desagrado le preguntó a su hijo Rabí Shimón si él lo había escrito. Su hijo le respondió: “no fui yo sino Rabí Iehuda Jaita”. Rabí le respondió a su hijo: “aléjate de la gente que habla mal del prójimo”. Sobre esto explica Rashi que él debía haber contestado simplemente que no había sido él, sin mencionar a quien sí lo había hecho.

En otra oportunidad, Rabí estaba enseñando respecto al libro de Tehilim y comentó lo prolija que era la escritura (en aquellos días los libros eran manuscritos. Su hijo le contó: “no fui yo sino Rabí Iehuda Jaita”. Rabi le respondió a su hijo: “aléjate de la gente que habla mal del prójimo”. Sobre esto pregunta el Talmud: Se entiende que en la primera historia le haya respondido de ese modo, pero en la segunda ¿De qué modo habló mal del otro? Responde el Talmud: está escrito en la ley que está prohibido también hablar bien del prójimo enfrente de sus enemigos. El motivo es que si uno habla bien, está provocando que sus enemigos empiecen a hablar mal de él.
De estas historias aprendemos que nuestra conducta debe ser de ocultar las fallas del prójimo del mismo modo que lo hacemos con las nuestras.

por el Rab. Iosef  Feigelstock

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