Ahavat Israel IV

Cuando reprochamos a nuestro compañero por algo que éste nos haya hecho, debemos hacerlo con total reserva, cuidándonos de no hacerlo en público, para proteger de este modo su honra y no avergonzarlo frente a los demás.
Existen situaciones especiales en la que sí nos está permitido reprender a alguien en público. Esto es cuando una persona transgrede en público un precepto de la Torá, de tal modo que la gente allí presente pueda interpretar que esta acción está permitida o que dado que si uno lo hizo otros pueden imitarlo, creyendo que en definitiva no resultaba algo tan grave. Es en este caso que demos amonestarlo públicamente para que nadie aprenda de su mal accionar.
Cuidar el respeto y la honra de nuestro prójimo, aunque éste nos haya dañado u ofendido es tan importante que nuestros Sabios dijeron al respecto que “quien avergüenza a su prójimo en público se compara a quien derrama sangre” y su castigo es tan grande que no tiene parte en el Mundo Venidero. Ya que la persona al verse desacreditada y humillada en público ,preferiría la muerte a enfrentar tal deshonra.

por el Rab. Iosef  Feigelstock

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