Ahavat Israel II

Dado que es una Mitzvá tan importante “amar al prójimo”, a tal punto que es uno de los pilares fundamentales de toda la Torá, entonces ¿Cómo es posible amar incluso a quien se conduce incorrectamente?
Cuando el Todopoderoso nos eligió en Egipto para ser Su Pueblo, tal como recitamos en el Sidur: “Nos has elegido entre todas las Naciones y lenguas con amor” Vemos, que cuando Di-s nos eligió lo hizo aceptando al pueblo por completo, esto incluye tanto a los justos del pueblo como a aquellos cuya conducta no es aun apropiada, sanos y enfermos hábiles e incapaces. Si Di-s no hizo distinción alguna entre los integrantes del pueblo, con más razón nosotros debemos aceptar y amar a aquellos que no obran correctamente sólo por el hecho que Di-s los eligió.
Desde otro punto de vista: Cada persona cuenta con un instinto bueno y otro malo. Nadie escapa a la disputa interior que se produce, sólo que algunos logran dominar sus inclinaciones negativas y obran correctamente mientras que otros vencidos por el instinto del mal, obran incorrectamente. Por ello debemos rechazar su mala conducta y alejarnos para no aprender de su ejemplo. Pero por otro lado, debemos amarlo por su parte espiritual y tener piedad por él ya que su alma es esclava de su instinto del mal, y no hay peor esclavitud que la de aquel “que está dominado por sus pasiones”

por el Rab. Iosef Feigelstock

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