Conmemoración de la destrucción

Luego de la destrucción del Beit HaMikdash, los Sabios de la época ordenaron que se hiciera una conmemoración de este tan trágico hecho en toda ocasión de regocijo, en cada generación. Basaron su decreto en el versículo (Salmos 137:5) que expresa: Si te olvidare, Jerusalén, que mi diestra olvide su fuerza. ¡Que mi lengua se adhiera a mi paladar si no te recordare, si no he de traer a la mente a Jerusalén durante mi mayor alegría! Por ello, cuando alguien encala las paredes de su casa, debe dejar sin terminar un área de “un codo” cuadrado [48 cm2] cerca de la puerta. Algunos dejan este espacio sin terminar encima de la puerta para verlo constantemente y así recordar y lamentar la Destrucción.

En este mismo espíritu, los Sabios estipularon que al agasajar a invitados se deje en la mesa algún espacio vacío, sin cubiertos. Sin embargo, ello rige únicamente para las comidas servidas durante la semana, aunque se trate de una seudat mitzvá, mas no para las que se sirven en Shabat y Festividades, cuando está prohibido mostrar signo alguno de duelo.

De igual modo, cuando la mujer viste sus joyas, no debe ponerse todas, sino dejar algunas aparte, sin usar, en recuerdo de la Destrucción. Y así también el novio, en el día de su boda, coloca cenizas sobre su frente [según la costumbre] en el lugar donde se ponen los te film, y rompe un vaso bajo el palio nupcial; todo ello a fin de tener siempre presente a Jerusalén y su Destrucción.

Nuestros Sabios enseñaron: “Luego de la destrucción del segundo Beit HaMikdash aumentó el número de hombres piadosos en Israel. No comían carne ni bebían vino [porque estaban de duelo por la Destrucción]. Rabí lehoshúa los reprendió y les dijo: ‘Hijos míos, ¿por qué os abstenéis de comer carne y beber vino?’ Ellos respondieron: ‘¿Podemos acaso comer carne, de la cual se traían las ofrendas sobre el altar que ya no está? ¿Podemos acaso beber vino, que se utilizaba en las libaciones sobre el altar que ya no existe?’ Les dijo: ‘¡Si es así [es decir, según vuestro argumento] tampoco deberían comer pan, por cuanto ya no hay más ofrendas cerealeras!’ [Ellos respondieron:] ‘Aún se puede subsistir comiendo frutas’ [Rabí lehoshúa replicó:] ¡No, por cuanto la ofrenda de bikurim [las primicias] ya no existe!’ [Ellos respondieron:] ‘Podemos comer otras frutas [que no sean de las siete especies de las cuales se tomaban los bikurim. [Rabí lehoshúa dijo:] ‘Entonces, no bebamos agua, por cuanto las libaciones de agua tampoco existen’. Quedaron en silencio.

El les dijo: ‘Hijos míos, venid y escuchad: No guardar duelo en absoluto es imposible, por cuanto el decreto [que nos exige guardar duelo] ya fue promulgado; y guardar luto en una forma extrema tampoco se debe, pues no se puede imponer un decreto sobre el pueblo a menos que la mayoría sea capaz de llevarlo a cabo. Por ello, nuestros Sabios dijeron: [Basta con] que la persona encale su casa y deje una pequeña porción sin terminar [para recordar la Destrucción]‘” (Bavá Batrá 60b).

Extraído de “Nosotros en el Tiempo” de editorial Kehot.

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