Promesas y juramentos

No hace falta aclarar que la Torá nos obliga a cumplir con las promesas y juramentos que hayamos efectuado. No obstante, debemos señalar que nuestros Sabios nos han advertido de no prometer o jurar incluso aunque sea nuestra verdadera intención cumplirlos. Los Sabios comparan al que promete o jura con quién construye un altar fuera del Templo de Jerusalem (lo cual esta severamente advertido en la Torá) y quien las cumple como que incluso ofrendó en estos altares (lo cual es más grave aún) ¿entonces cual debiera ser la conducta apropiada? Nuestros Sabios responden que quien haya efectuado una promesa o juramento deberá dirigirse al Tribunal y pedir que le anulen la promesa o juramento.

Ahora bien ¿qué promesas o juramentos el Tribunal puede anular? Todas aquellas que nos hayamos impuesto a nosotros mismos sin involucrar a otra persona. No obstante, aquellas que sí se pueden anular, sólo podrán serlo frente a la persona en cuestión. Por ejemplo: quien prometió pagar una deuda a su acreedor antes de Rosh Hashaná, y llegado el momento ve que le es imposible y acude éste por una extensión de tiempo, no bastará con que el acreedor se la otorgue, sino que es necesario que ambos se presenten ante el Tribunal, o que éste le envíe una autorización expresa al Tribunal, ya que tiene prohibido anular la promesa sin la expresa autorización del acreedor.

Las promesas o juramentos que luego no se podrán anular son todas aquellas que hayan sido formuladas en favor de más de tres personas. También aquellas que fueron formuladas respecto a hechos consumados en el pasado, por ejemplo: “te juro que de tal o cual deuda no te debo nada”.

Por este motivo debemos acostumbrarnos a no emitir promesas ni juramentos.

por el Rab. Iosef  Feigelstock

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