Letrero

La Corte está obligada a señalizar las calles que llevan a las ciudades de refugio, repararlas y ensancharlas. Deben remover todos los impedimentos y obstáculos… deben ser construidos puentes (sobre barreras naturales) para no demorar a la persona que se está escapando a la ciudad de refugio. El ancho de una calle a una ciudad de refugio debería ser no más de 15 metros. Las palabras “Refugio, Refugio” estaban escritas en todas las intersecciones para que los asesinos puedan reconocer el camino y dirigirse hacia allí. (Mishné Torá, Leyes concernientes al Asesinato y a la Preservación de la Vida, 8:5).

Las “ciudades de refugio” eran seis ciudades en la Tierra de Israel, designadas como albergue para los asesinos. Una persona que mataba, debía escaparse a la ciudad de refugio más cercana, en donde estaría a salvo de la venganza de los parientes más cercanos de la víctima hasta que fuera traído a juicio frente al Sanhedrín, un tribunal de veintitrés jueces. Era la responsabilidad de la Corte asegurar el acceso a las ciudad de refugio, arreglando las calles que iban hacia allí y poniendo carteles con las palabras “miklat, miklat” (“Refugio, Refugio”) que señalen el camino.

En un plano espiritual, también existen seis “ciudades de refugio” para el “asesino” espiritual. La vida, en el verdadero sentido, es una conexión con la fuente Divina de vitalidad y ser; un acto de transgresión contra el deseo Divino es una sutil forma de “asesinato”, ya que dificulta el flujo de vitalidad de la creación de Di-s. Las palabras de la Torá, dicen nuestros Sabios, son “las ciudades de refugio” para el destructor espiritual, si se escapa dentro de la Torá se sumerge a sí mismo en ella, la Torá lo protege de los resultados adversos de sus acciones.

La Torá contiene 613 mitzvot o mandamientos. Sin embargo, la gran mayoría de ellos requieren ciertas circunstancias para poder cumplirlos: hay mitzvot que pueden ser observadas sólo durante ciertas horas en el día, o sólo ciertos días del año; mitzvot que pueden ser observadas sólo en la Tierra de Israel, o sólo en el Templo Sagrado; mitzvot que sólo pueden cumplir los hombres, o sólo los Kohanim (sacerdotes), o sólo empleados, o sólo campesinos; y así. Pero hay seis mitzvot (creer en Di-s, reconocer su Unidad, no idolatrar, amar a Di-s, temer a Di-s, y evitar la tentación del pecado) que son pertinentes en todos los tiempos, a todos los individuos, a todos los lugares y en todas las circunstancias, así que son accesibles para uno que busca refugio por sus fallas y faltas, quien sea que fuera, y en donde sea que se encuentre y cuando sea que quiera rectificar su vida. Hay seis “ciudades de refugio” accesibles espiritualmente para el alma errante.

Pero el refugio es de poco uso si es inaccesible o su lugar es desconocido. Como es en el caso de las ciudades físicas de refugio, es la responsabilidad de la comunidad “arreglar las calles, ensancharlas…remover todos los impedimentos y obstáculos” y poner letreros en todas las intersecciones.
Este imperativo tiene un significado especial para nosotros hoy en día, cuando las calles de la vida están llenas de refugiados espirituales. Es nuestra sagrada labor estacionarnos en todas las intersecciones y ser “letreros” que digan “Refugio, refugio” y señalar el camino hacia el refugio de la Torá.

Basado en las enseñanzas del Rebe de Lubavitch.
Cortesía de meaningfullife.com

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