Ingenuo no, simplemente amar…

Cierta vez, un gentil que quería convertirse al Judaísmo, se acercó al Sabio Hillel y le dijo:

”Enséñame toda la Torá mientras yo permanezco parado en un pie”. Hillel le respondió: “Lo que es odioso para ti no se lo hagas a los demás”. Esa es la esencia de las enseñanzas del Judaísmo, el resto son comentarios los cuales debes estudiarlos”.

El Tzemaj Tzedek, un gran Rebe Jasídico, explica que la respuesta de Hillel no solo significa tratar bien a los demás. Hillel nos está enseñando una lección fundamental en cómo aceptar y tolerar a todos, incluso a aquellos que tienen personalidades molestas.

Intenta el siguiente experimento. Piensa en un rasgo negativo que sabes que tienes. Ahora, imagina que alguien te criticase eso mismo. Hay muchas chances de que te sientas lastimado, insultado y hasta incluso llegar a responder agresivamente. ¿Por qué hay una diferencia entre uno mismo reconocer las propias fallas, a que alguien nos la señale?

Todos nos amamos a nosotros mismos. En una persona sana, este amor no es egocentrista, sino una aceptación de nosotros mismos. En la esencia de cada ser humano hay una chispa de Divinidad de infinita pureza, que es totalmente independiente a la fuerza y debilidad de uno. Es nuestra alma pura la que crea nuestra identidad esencial. Saber esto nos ayuda a reconocer nuestras fallas en un nivel cognitivo sin afectarnos emocionalmente. Nos responsabilizamos de nuestro déficit, pero no nos definimos por ello. Trabajamos en progresar todo el tiempo, pero nos aceptamos de la forma que somos.

Sin embargo, cuando otra persona nos señala esa falla, no sentimos el mismo amor y aceptación. Nos sentimos juzgados, que hemos sido definidos por nuestras fallas y reaccionamos con dolor emocional.

Hillel nos enseñó que lo que no nos gusta que nos hagan a nosotros, no se lo hagamos a los demás. No podemos ser naïve y pensar que todos son perfectos, pero tampoco juzgarlos y definirlos por sus fallas. Debemos aprender a aceptar a “toda la persona”, amarlos y reconocer su infinito valor.

Si podemos aceptar a los demás, y asegurarnos que sus rasgos negativos no nos afectan, Di-s hará lo mismo con nosotros. Él conoce el lado oscuro de cada uno mejor que nadie. Quiere que mejoremos todo el tiempo. Pero igualmente nos acepta incondicionalmente y nos ama tal como somos.

Por Mijoel Gourarie

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