La salud IV

Para mantener nuestra salud no es suficiente con ingerir los alimentos adecuados y estar activos físicamente. Nuestros sabios nos advierten de un ingrediente adicional; los estados de ánimo.

Los estados de ánimo condicionan la temperatura corporal, por ejemplo: a) el enojo calienta el cuerpo y puede llegar a traer fiebre con consecuencias desagradables; b) los miedos y las preocupaciones enfrían al cuerpo. Es sabido que el miedo puede lograr incluso que la persona tiemble de frío con las consiguientes consecuencias.

El estado de ánimo sugerido es estar siempre alegres, vale decir, contentos con nuestros logros y posesiones. Evitando envidiar un mundo que no le pertenece corriendo detrás de lujos. Si bien la alegría es sana, estar excesivamente alegres asistiendo a fiestas como personas superficiales, trae como consecuencia que el calor corporal se traslade a su superficie enfriando el corazón de repente trayendo nefastas consecuencias. En particular los obesos, cuyo calor corporal es bajo debido a que sus venas están comprimidas tornando más lenta la normal circulación de la sangre.

Es importante mencionar que cuando alguien intenta agredirnos, lastimarnos o dañarnos, sólo puede hacerlo hasta cierto nivel. Que estas incitaciones se transformen en ira, miedo o preocupación dependenderá de que nosotros le permitamos entrar en nuestra mente y nuestro corazón causando daños irreversibles a nuestra salud. Si somos inteligentes y capaces, cerraremos las puertas de nuestra mente y corazón para no dejarlos entrar.

por el Rab. Iosef  Feiguelstock

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