Valorar el matrimonio IV

Maimónides en (Ishut 15, 19 y 20) nos enseña de que modo podemos lograr tener en nuestros hogares paz, armonía y amor: “nuestros sabios ordenaron que el hombre respete a su esposa más que a sí mismo, y que la ame como a sí mismo. Si tiene dinero, deberá invertirlo en ella. No le impondrá las cosas asustándola y hablará con ella con calma, procurando que nunca se ponga triste y se enoje. Ella por su lado deberá respetar a su marido y complacerlo en lo que le pida, deberá tratarlo como si fuera un rey (ya que ella para él es tal una Reina), alejando las cosas que no le gusten y trayendo las cosas que le gusta. Esta es la forma en la que los hijos y hijas de Israel se deben conducir en el matrimonio”

En una ocasión se presentó una pareja ante el Rabino Levi Itzjak, el marido reclamaba que su esposa no lo respetaba como a un rey y que hacía cosas que a él no le gustaban, ¡por favor! explica a mi esposa como debe conducirse una mujer judía. Ella por su lado le dijo al Rabino que su marido si bien no era rico, gastaba en ella sólo lo necesario para la comida y con mucha austeridad. Siempre me está gritando y se pone nervioso cuando yo lo indico cómo un judío debiera tratar a su esposa. ¡Rabino enséñele a mi marido como debe comportarse! El Rabino le contestó al marido: Tu debes olvidarte de lo que indica Maimónides en el art. 20, sólo debes recordar tu parte de la obligación para con ella. Descuida, ella será suficientemente responsable y adulta como para controlarse si misma. A ella le dijo: Tu en cambio deberás olvidar el art. 19, recuerda solo tu obligación paracon él, permítele demostrar que es lo suficientemente responsable y adulto para controlarse a si mismo.

Estas son los llaves principales de la satisfacción y la paz: responsabilidad cada un por si, honestidad al cónyuge en todas las situaciones, respeto siempre, armonía en el hogar. Los siguientes son los destructores del hogar y alejan la paz y acercan el odio: tristeza, depresión, gritos, nervios, enojo, insultos en especial frente de otros [su hijos]. Por ello mismo aun si existen motivos para enojarse [le advertimos a nuestro cónyuge sobre algo que nos molesta y no obstante lo hizo] debemos entonces poner en labalanza si el enojarnos vale más que la satisfacción que yo pueda tener de que mi pareja esté en paz, armonía y bendición? Debemos saber que la paz es fundamental ya que por su intermedio llega la bendición al hogar.

por el Rab. Iosef  Feiguelstock

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