Valorar el matrimonio II

Está escrito en (Vaikrá 25,17) “No engañará un hombre a su compañero, temerás a Di-os, pues yo soy Hashem tu Di-s” Nuestros sabios preguntan: ya está escrito en (Vaikrá 25,14) “cuando vendas… o cuando compres de tu compañero, no engañe un hombre su hermano” ¿entonces por qué la Torá lo repite?

En realidad el primer versículo se refiere al engaño monetario mientras que el segundo se refiere al sufrimiento verbal causado al prójimo, por ejemplo: “¿la boca que comió cerdo estudia Torá?” ¡por que te comportas como un justo, mejor recuerda tu conducta de ayer!” Otro ejemplo sería: en un remate, se presenta alguien ofreciendo un dinero (elevando el precio del bien a los demás) cuando en realidad no cuenta con los fondos necesarios. Vemos que el sufrimiento verbal puede ser más grave que el del engaño monetario por los siguientes motivos: a] el monetario es posible repararlo devolviendo los valores, no obstante el sufrimiento verbal no hay forma de recuperar. b] en el sufrimiento verbal está escrito “temerás a Di-s, etc” Mientras que en el monetario no está escrito. c] quien reclama por el sufrimiento que le causó el ser estafado monetariamente, Hashem no siempre escucha su reclamo y castiga al culpable, lo contrario en el sufrimiento verbal.

Si estas leyes se refieren al hombre y su compañero, con más razón deberán ser aplicadas con mayor énfasis en el seno de nuestras familias, más aun entre esposos. Así dijeron nuestros Sabios: “cuidense muchísimo del sufrimiento verbal causado sus esposas, de no hacerlas sufrir con sus palabras, porque ella es más sensible por naturaleza y por un sufrimiento menor puede llegar al llanto y Hashem escuchará su reclamo Por ello uno debe cuidarse y respetar a su esposa, ya que toda la bendición que llega a la casa, es en su mérito, como está escrito: (Bereshit 12,16) “y a Abraham recibió mucha bondad por causa de ella [Sara su esposa]” y cuando se separa de ella pierde la bendición en todas sus cosas. Por ello, debemos esforzarnos en estar en armonía con ella para no perder esta gran bendición que viene por su causa. Uno debe cuidar que nunca falte el pan en la casa, ya que la falta de alimento provoca discución [como esta escrito [tehilim 147,14] “He hecho paz dentro de tus fronteras, te sacia del mejor de los trigos”], y esto aleja la bendición, y la falta se amplia, y la pelea sigue con más fuerza y se aumenta como una bola de nieve en un ciclo vicioso, que es muy difícil de solucionar. La unión de la pareja y su bendición es muy necesaria especialmente en momentos difíciles.

por el Rab. Iosef   Feiguelstock

Aún no hay comentarios

¡Sea usted el primero!

Complete el formulario siguiente para comentar.

Deje un comentario