Procreación

Está escrito en la Torá (Gen. 1:28) “… y dijo a ellos Di-s, procread y multiplicaos”, este mandamiento implica que por lo menos debemos tener un hijo y una hija. En (Prov. 11:6) está escrito: “En la mañana (juventud) siembra tu descendencia, y al atardecer (vejez) no descanses, pues no sabes cuál será bueno, este o aquel, o tal vez ambos sean buenos” por este motivo, aunque ya tengamos un hijo y una hija, debemos procurar buscar más. Cabe aclarar que cuando el profeta se refiere a un hijo bueno, hace alusión a su futuro estado de salud, si vivirá hasta dar nietos o no.

Existe un precepto muy importante y consiste en que cada judío cuente con un Sefer Torá (hoy en día lo cumplimos a través de comprar una letra en el Sefer Torá y teniendo libros sagrados en nuestro hogar, como Sidur, Jumash, Shulján Aruj). La ley indica que este libro debe permanecer con nosotros y nos está prohibido venderlo bajo ningún concepto, por ejemplo si el dueño del Sefer empobreciera y se viera necesitado a pedir caridad, no puede vender el Sefer para evitar mendigar, no obstante existen sólo dos excepciones y son: estudiar Torá o casarse. De esta ley podemos percibir la importancia que tiene el mandamiento de casarse, ya que al vender el Sefer seguro ya no dispondremos de él y lo que es más, tampoco es una certeza que tendremos hijos. Concluimos entonces que sólo ante la chance de poder procrear la Torá nos obliga a vender el Libro más sagrado del judaísmo cuando no hay otra opción, para permitir la posibilidad de la continuidad del pueblo.

por el Rab. Iosef   Feigelstock

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