Jupá IV

¿Quiénes acompañan a los novios en la Jupá?

Hay quienes acostumbran que el padre con el suegro acompañen al novio y la madre con la suegra lo hagan con la novia, mientras que otros acostumbran que los padres acompañen a sus hijos. El motivo de la costumbre que el novio entre acompañado a la Jupá, se remonta al casamiento de Adám con Eva. En tal ocasión los ángeles Mijael y Gabriel acompañaron a Adám a la Jupá.

Hay quienes equivocadamente acostumbran que la suegra acompañe de la mano al novio y el suegro acompañe de la mano a la novia. El mismo error lo cometen aquellos que acostumbran que el padre del novio entre de la mano con la madre de la novia y viceversa.

Quienes acostumbran que los padres sostengan velas debajo de la Jupá, lo hacen basados en el Midrash que dice: “Dado que el hombre consta de 248 miembros, la mujer de 252 y la suma de ambos da 500 se corresponde a las dos velas que sostienen los padres que suman el valor de 500 (ner=250)”.

Otro motivo es que en la entrega de la Torá en el monte Sinaí (que fue el casamiento de Israel con Di-s (Tashbetz 467) estuvo acompañado de fuego.

¿Por qué motivo el anillo no debe tener engastes?

Acorde lo que explicáramos en números anteriores, el novio al entregarle el anillo a la novia debajo de la Jupá y declarar “con este anillo eres consagrada a mi…” quedaban desde ese momento unidos. Para que la novia no sobre valúe el valor del anillo, se estipuló que el novio obsequie un anillo cuyo valor sea de público conocimiento.

El motivo por el que se utiliza un anillo de oro es: por que está escrito (Salmos 19:11) “Son más deseables que el oro…” (referido a la Torá y las Mitzvot). Dado que estamos cumpliendo la primera Mitzvá de la Torá, queremos insinuar que la novia y la Mitzvá, nos son más deseables que el oro.

¿Si las bendiciones son exclusivas a la pareja, por qué no las menciona el novio? Para no llegar a abochornar a un posible novio que no sepa leer en hebreo, los Sabios estipularon que sea el Rabino quien las pronuncie por ellos, para evitar de este modo que se avergüence en público.

por el Rab. Iosef  Feigelstock

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