El inicio de la vida II

El recién nacido tiene la capacidad asombrosa de captar de una forma inimaginable todo lo que ocurre a su alrededor.

Es sabido que el bebé percibe la atmósfera en la que se encuentra. Si el ambiente en el que está, es un ambiente de indisciplina y falta de respeto, discusiones y peleas, con seguridad que el niño adquirirá estas malas conductas con el transcurso del tiempo, y no obedecerá a sus padres y será rebelde. Por eso debemos prestar mucha atención al ambiente que formamos en nuestro hogar, debemos antes que nada mantener fuertes lasos de unión, comprensión y amor en la pareja acompañado de mutuo respeto. Mantener órdenes de conducta y reglas básicas que se obedezcan indefectiblemente, como ser las leyes divinas de la Torá que nosotros obedecemos, sin cuestionamientos hacia el que emite la orden (Di-s). De esta manera nuestros hijos crecerán en un marco de respeto y obediencia, así moldearán su conducta.

La Torá nos marca el límite de lo que está bien y de lo que esta mal. Hoy en día incluso los sicólogos concuerdan que los niños que crecen en un marco de indisciplina y falta de límites claros, en donde se les enseña lo que esta permitido y lo que no lo está, estadísticamente se transformarán en jóvenes más perturbados incluso y estarán propensos a caer en la delincuencia. Pero si regimos nuestras vida con alto nivel de disciplina con límites claros y estos limites son los que exigimos de nuestros hijos, tenemos estadísticamente más probabilidades de que nuestros hijos sean educados, disiplinados y considerados con el prójimo.

por el Rab. Iosef  Feigelstock

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