La Inclusión de la Izquierda en la Derecha

La sangre transporta las células del sistema inmunológico que luchan contra las enfermedades. La sangre está asociada con la sefirá de biná, los vasos sanguíneos con la de guevurá y el sistema inmunológico con hod. Estas son las tres sefirot ubicadas en el lado izquierdo del “Árbol de la Vida”, por lo que podemos inferir que el proceso curativo es de hecho la curación de la izquierda.

En el próximo capítulo veremos que la rectificación y cura de la izquierda, o más específicamente la tendencia o atracción del centro sobre la izquierda, depende de la inclusión voluntaria (o la tendencia) de la izquierda hacia la derecha, caracterizada esta última por su atributo de misericordia. Como hemos visto arriba, el fenómeno de la enfermedad se caracteriza por una separación existencial o enajenamiento (que en general refleja un estado mancillado de hod, la capacidad de reconocer al otro ser verdadero y bueno que nos complementa).

Vemos aquí nuevamente que la enfermedad es el alejamiento de la izquierda respecto de la derecha.

Esto está expresado bellamente en el libro de los Salmos:

Y yo digo: Es mi padecer [jaloti]
Que la mano derecha del Altísimo ha cambiado

En Kabalá, el “cambio” en la mano derecha del Altísimo” alude al ocultamiento del principio Divino llamado “derecha”, producido por el alejamiento de la izquierda. Esto es el exilio, la bondad de Di-s se oculta a Sus hijos, a Israel, que es el estado referido aquí como “padecimiento”, que literalmente significa “enfermedad”.

En jasidut, la palabra jaloti que significa “en mi padecer”, es interpretada en 4 sentidos emparentados entre si. Significa también “en mi temblor” (como en la expresión jil uradá, “temblor y sacudida”), síntomas de debilidad y enfermedad; “en mi enfermedad”; “en mi plegaria” (como ya vimos en la plegaria de Moisés luego del pecado del becerro de oro); “en mi capacidad de endulzar lo amargo” (nuevamente, el propósito profundo de la enfermedad).

La derecha del Altísimo” no sólo se refiere al eje derecho de las sefirot, sino también a la corona suprema, keter, de la que está dicho: “no hay izquierda en el Anciano [un apelativo de keter], todo es derecha”. En Kabalá, la corona se asocia a Arij Anpín, literalmente “el rostro alargado” [‘o infinitamente extendido’]. La palabra arij (alargado) es semejante a aruká, “cura” o “remedio”. En general, el eje derecho de las sefirot es llamado por el Zohar: “el eje extendido”. La palabra arij la encontramos en las iniciales del versículo:

Ki Ani Havaiá rofeja.
Porque Yo soy Di-s quien te cura.

Y también en las del final de nuestras sentidas plegarias a Di-s para que nos cure:

Amen, ken iehí ratzón.
Amén, que así sea Su voluntad.

La aparente redundancia de la cita del Zohar –“no hay izquierda en el Anciano, todo es derecha”– significa, según la Kabalá y jasidut, que el origen espiritual de la “izquierda” está por cierto presente en la corona suprema, pero que allí también es “derecha”, “todo es derecha”. Entonces, la corona es lo que inspira a las sefirot de la izquierda a reconocer la bondad de la derecha y a desear identificarse con ella.

El comienzo de la unión de ambos lados, las de dos sefirot diferentes, está a nivel de la mente: la unión de jojmá y biná, padre y madre; que en el alma es la unión de las experiencias de desinterés y alegría.

Con respecto a la enfermedad que está descripta explícitamente en la Torá, la lepra, y su curación, nos enseña la Kabalá y el jasidut que el origen de la enfermedad es la disociación de jojmá y biná. En concordancia con las correspondencias psicológicas descriptas arriba, significa que la médula ósea no produce continuamente células sanguíneas nuevas. La curación depende del poder de keter de reunir a los “dos compañeros” jojmá y biná.

Fisiológicamente, keter corresponde al sistema respiratorio, lo que parecería indicar que una respiración apropiada, profunda (en una atmósfera saludable) puede inun flujo adecuado de energía saludable desde la médula ósea hacia las células sanguíneas. La sangre fortificada continuará descendiendo por el eje de las sefirot, hasta alcanzar y fortalecer el sistema inmunológico para sobreponerse a la enfermedad.

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