Carne y leche

Está escrito en tres oportunidades en la Torá (Shemot 23:19 – 34:26 – Dvarim 14:21): “No cocinarás al cabrito en la leche de su madre” El motivo por el cual está escrito tres veces es para enseñarnos que existen tres prohibiciones al respecto: 1) No comer carne con leche; 2) No tener provecho alguno de esta mezcla y 3) No cocinar carne con leche.
Cabe aclarar que aunque la Torá se refiere específicamente a cabrito la ley se extiende a todos los tipos de carne: Vacuna, cabrino y aves (no incluye pescado). Cuando la Torá menciona la leche no se refiere solamente a la de la madre sino que abarca la de los demás mamíferos (Kasher).
El precepto de separar la carne de la leche no es exclusivamente en la olla, sino en todas las vajillas. Por ello debemos procurar tener dos juegos de vajillas, una para carne y la otra para leche. Teniendo en cuenta de diferenciarlos entre sí.
Esta separación incluye una espera de tiempo entre la ingesta de carne y leche, ellos son: luego de comer carne debemos esperar 6 horas para ingerir productos lácteos (alguna comunidades acostumbran a esperar menos tiempo) el mismo tiempo se debe esperar luego de comer queso duro estacionado antes de ingerir carne. No obstante luego de comer lácteos es suficiente con esperar de 30 min. a una hora antes de comer carne.
Este precepto presenta una singular característica, aun que tanto el producto lácteo como el de carne son estrictamente Kasher, la mezcla de ambos resulta una prohibición y deja de ser Kasher.
Dado que todo lo que consumimos se transforma en sangre y energía para nuestro cuerpo, se convierte en vital importancia respetar la dieta que Di-s nos indicó.

por el Rab. Iosef Feigelstock

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