Cashrut como cuidado del cuerpo y del alma

Maimónides, médico ilustre en su generación, intentó explicar las leyes dietéticas, con razonamientos lógicos basados en la medicina…

Él fijó como principio, que toda prohibición de la Torá relativa a alimentos, fue dada porque perjudican el cuerpo y todo aquello que fue permitido por la Torá no lesiona al cuerpo humano, cuidando las proporciones y los tiempos correspondientes para cada ser humano. Maimónides explica, por ejemplo, que la falta de escamas en algunos pescados, razón que los hace no aptos para el consumo, se debe al daño que eventualmente pudieran causar pero que es sólo conocido por D’s.
De esta manera Maimónides procura demostrar, que todas las señales de pureza e impureza en los animales son sólo para nuestro reconocimiento, pues nosotros no podremos determinar la esencia del alimento que comemos. La Torá trató mediante las leyes de cashrut darnos la capacidad de diferenciar entre lo prohibido y lo permitido. Muchas de las acotaciones de Maimónides han sido aceptadas y corroboradas por la medicina moderna.

Cuidando el alma
Junto a las de Maimónides, existieron dentro del judaísmo diferentes ideas, algunas de ellas basadas en conocedores de medicina como el Rabí Moshé ben Najmán (Najmánides), que difería del método del Maimónides explicando, por ejemplo, que quienes no son judíos y no han aceptado por lo tanto el yugo de los mandamientos, comen todo tipo de comidas que nos son prohibidaas por la Torá y están sanos.
Najmánides decía, que aquellas comidas prohibidas por la Torá no dañan el cuerpo sino el alma.
Najmánides explicaba que las aves que nos fueron prohibidas son de rapiña: águila, gavilán, quebrantahuesos y aquellas que fueron permitidas (gallinas, palomas, patos, gansos), no son aves rapaces. Según Najmánides la comida tiene un efecto directo sobre el ser humano.
De esta manera también podemos entender la prohibición de comer sangre, escrita en la Torá por diferentes motivos: al comer sangre hay un poco de crueldad y capacidad de desarrollar cualidades destructivas. Hadam hu hanefesh – la sangre es el alma – y el alma se puede dañar si la sangre es su alimento.
A pesar de todo esto hay quienes, dentro de la filosofía judía, explican que el principal motivo de todas las leyes de cashrut, no es por la preocupación de dañar al cuerpo o al alma, sino para lograr unión, independencia y supervivencia del pueblo judío, para que no se diluya en los otros pueblos.

¿Dos pueblos?
Cuando una pareja joven, forma su hogar — debe procurar guardar las leyes de cashrut, aún cuando no lleve una vida religiosa completamente. Alcanza sólo con meditar en el hecho que existe una gran parte del pueblo judío que cumple con las leyes de cashrut para decidir que la nueva casa esté también abierta para ellos. ¿Acaso sería recomendable que un familiar, un vecino o un amigo cercano no puedan comer en nuestra mesa o servirse algún bocado? De ninguna manera. Esto traería la división del pueblo judío. También desde el punto de vista social es conveniente hacer el pequeño sacrificio de tener una casa abierta para todos, sin diferenciar el modo de vida. Se entiende que aquella persona que cuide dentro de su casa las leyes de cashrut, debe hacerlo también fuera de ella o cuando está fuera, comportarse como lo hace dentro de su propia casa. Debemos probarnos a nosotros mismos y a los demás que somos capaces de sobreponemos a un impulso y postergar el goce de un alimento por un determinado momento. La cashrut se convirtió en una señal de reconocimiento y una muralla protectora para el hogar judío. Cuidemos esta muralla.

Extraído y adaptado de “Judaísmo Práctico” de Rab. I. M. Lau

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