Kashrut

Casher es sinónimo de calidad, pureza, salud del cuerpo y del alma.

El verdadero significado de casher es “apto para el uso”. Y la aptitud, física y espiritual, tiene que ver con tomar las decisiones correctas y llevar una vida adecuada.

Este es el caso de millones de personas.

Quizás éste sea el motivo por el cual la comida casher constituye el segmento de la industria alimenticia que actualmente crece con mayor rapidez en todo el mundo.

La comida casher es comida sana

Si piensas que comer casher es una prescripción anticuada para la salud, reconsidéralo. Los principios de cashrut son parte de un estilo de vida consciente y coherente:

• Se deben preparar las comidas procesadas bajo estricta supervisación.

• Se debe sacrificar el ganado y las aves de un modo humano.

• Como el animal no siente el shock ni mucho dolor, libera muchas menos toxinas en la sangre.

• Los animales carroñeros y predadores están prohibidos.

El experto gastrónomo Dr. Myles Bader escribe, “Si deseas un pollo sano, con buen sabor, compra casher”. A los pollos casher se los sumerge en agua helada durante 30 minutos, se los sala para quitarles la sangre y se los lava luego tres veces para quitarles la sal. Como el pollo contaminado es la causa del 48% de las intoxicaciones, este proceso podría literalmente salvar vidas.

Las leyes de cashrut no fueron creadas por razones de salud física. Pero no resulta sorprendente que lo que es bueno para el alma termine siendo bueno para el cuerpo también.

EL ALMA QUIERE…

Convertir una cocina no-casher en casher, debemos admitirlo, es un emprendimiento de envergadura. Todo cambio que valga la pena está sujeto a tener su cuota de dificultad.

Reconociendo este hecho, Jabad Lubavitch Argentina ha formado una Comisión de Cashrut para brindar asistencia gratuita a todos los que estén genuinamente interesados en hacer que su cocina sea casher. Ponemos a disposición suya nuestro experto personal rabínico para responder a sus inquietudes y brindarle toda la asistencia necesaria.

De usted, sólo pedimos la iniciativa.

“En un cuerpo sano, allí reside un espíritu sano”

ALIMENTOS PARA EL ALMA

Pensá acerca de ello. El próximo bocado de comida que ingieras, pronto será parte de ti. Huesos tuyos, sangre tuya, corazón tuyo, y mente tuya. Y tal como las nutrientes que consumimos afectan la naturaleza de nuestros cuerpos físicos, del mismo modo la calidad de nuestra comida afecta nuestros sentimientos, pensamientos y actitudes.

Confiamos en los médicos para que nos prescriban medicamentos. O depositamos confianza en madres y abuelas que preparan para nosotros todo tipo de comidas para cualquier cosa que nos aqueje.

Pero somos más que carne y hueso.

¿A quién acudimos para que nos aconseje cuando de la alimentación de nuestras almas se trata?

El mismo Creador que nos dio la vida nos ha entregado una guía para la vida. La Torá prescribe un modo de vida que nos hace más refinados, nobles, haciendo que nuestra vida valga la pena y tenga sentido. Para asegurar la salud y el bienestar de nuestro espíritu sublime y divino, el Todopoderoso nos ha estipulado una dieta especial, una dieta peculiar y singularmente judía. La llamamos “Cashrut”.

PEZUÑAS HENDIDAS
Y ESPIRITUALIDAD

Dado que nuestro intelecto, nuestras emociones y las sensibilidades espirituales se ven afectadas por lo que comemos, la Torá nos prohíbe algunos alimentos que para ellos son perjudiciales. Por ejemplo, se nos insta a rechazar como alimento a las aves de rapiña o animales de conducta salvaje, no sea que asimilemos sus dañinos hábitos. Si bien las leyes del “Cashrut” tienen su fuente en una Sabiduría que la mente humana no puede captar, brindan sin embargo, enorme material de pensamiento acerca de las actitudes humanas y sus actividades.

Los animales Casher, a guisa de ilustración, deben tener las pezuñas partidas y masticar muy bien sus alimentos (rumiar).

La pezuña, el punto de contacto entre el animal y la tierra, se apoya firmemente sobre el suelo; pero está partida, la luz puede brillar a través de ella. Similarmente, el hombre jamás debe estar tan inmerso en su existencia mundana como para que la Divinidad no pueda ingresar en él. Y la Torá nos dice que hay que “masticar”, rumiar, sopesar y repensar cada acción que habremos de hacer, y medir sus consecuencias, verificar con cuidado nuestras metas, antes de iniciar la acción.

Resulta interesante notar que la Torá enumera cuatro animales (no casher) que son o rumiantes o tienen la pezuña hendida, pero no ambas cosas a la vez: el cerdo, la liebre, el camello y el conejo.

¡En 3.300 años, la ciencia aún no ha descubierto la existencia siquiera de una criatura más que tenga una de estas características y no la otra!

CASHRUT EN CAPSULAS

Presentamos aquí una sucinta condensación de los conceptos más básicos.

Para detalles específicos, es necesario consultar con un Rabino Ortodoxo competente.


CARNE – Sólo animales rumiantes y de pezuñas hendidas (las dos señales que especifica la Torá) son Casher. En el caso de las aves, éstas deben conocerse como casher por tradición. Todos deben ser faenados por un shojet, una persona especialmente entrenada y experta en los precisos métodos que se enseñan en el Código Judío de Leyes. Téngase en cuenta que todos los productos derivados de la carne están sujetos a los mismos requerimientos.

Las partes permitidas de estos animales deben ser “casherizadas” antes de su cocción, mediante su remojo, salado y enjuague (o asado, en el caso del hígado). Asegúrese de seleccionar un carnicero cuya integridad personal y Supervisación Rabínica sean impecables.


LACTEOS – Todos los productos lácteos deben provenir de animales casher. No deben contener sustancias no-casher, ni carne o sus derivados (¡muchos quesos contienen cuajo animal y no son casher!).

Revise los rótulos de golosinas, galletas y cereales para cerciorarse de que no contengan derivados lácteos, como por ejemplo el suero. En la mayoría de los casos, incluso una medida ínfima de éstos, hará que el producto sea considerado lácteo.

Atención: Muchos panes son lácteos, pero carecen de indicación acerca de ello. Podrían incluso ser no-casher. Consulte con una autoridad rabínica.

SEPARACION DE CARNE Y LECHE – Productos cárneos y lácteos (o sus derivados) no deben ser combinados. Luego de comer carne y antes de tomar leche o comer lacteos, es necesario esperar seis horas. Luego de comer lácteos, es necesaria al menos una espera de media hora.

Algunas autoridades exigen que se espere una hora completa. La ma-yoría de los quesos estacionados requieren una espera de seis horas antes de poder comer productos cárneos. Se deben utilizar juegos se-parados de platos, ollas y cubiertos para comidas de carne y de leche.

PARVE – Comidas que no contengan carne o leche, o sus derivados, se denominan “parve” y pueden ser combinadas tanto con carne como con leche. Pescado, frutas, granos, huevos, y la mayoría de las bebidas y jugos son pareve.

PESCADO – Son casher (únicamente los pescados que tienen aletas y escamas. Seres de mar (como camarones, langostinos, etc.), así como muchos pescados de consumo común no son casher. No se debe filetear o moler pescados casher con los mismos elementos que se utilizan para los pescados no-casher. No se debe comer pescado y carne juntos, ya que esto es peligroso para la salud.

HUEVOS – Deben ser examinados cuidadosamente para cerciorarse de que no posean manchas de sangre. Los que sí las contienen, no importa su tamaño, no deben utilizarse.

FRUTAS, VEGETALES Y GRANOS – Deben ser inspeccionados y limpiados de todo tipo de insectos y gusanos que usualmente se encuentran en ellos.
BEBIDAS – Todos los vinos, jugos de uva, brandies y bebidas alcohólicas que contengan productos de la uva deben portar un certificado rabínico de Cashrut que sea con-fiable.

DIETA PARA LA SUPERVIVENCIA

Irónicamente, la judeidad moderna ha debilitado su observancia del “Cashrut”, precisamente en una época en la que, de hecho, como nunca jamás antes, es tan fácil obtener alimentos casher.

Una gran cantidad de carnicerías, almacenes, restaurantes, pizzerías, panificadoras, empresas para fiestas (hasta servicios para viajes aéreos…) y demás, todos casher, se extienden en diversas zonas de nuestra capital, e incluso en el interior del pais.

¿El modo de vida de nuestros antepasados, mantenido con real sacrificio, debe ser dejado de lado así porque sí?

El pueblo judío ha perdurado a través de las centurias -mientras otras naciones surgieron y dejaron de existir- a pesar de una persecución sin paralelos. Este es un hecho histórico que desafía cualquier explicación racional. Hemos sobrevivido únicamente por habernos sujetado con garras y uñas a nuestras sagradas y divinamente inspiradas tradiciones. Nuestra firmeza de carácter es un resultado de la disciplina y contención. Al observar las leyes de “Cashrut”, fortalecemos la integridad de nuestras familias, la seguridad de Israel y la unidad de la nación judía en todo el mundo.

BENEFICIOS SECUNDARIOS

Si bien los preceptos de “Cashrut” son primariamente espirituales en su cometido, existen significativos beneficios secundarios en términos de nuestra salud física y mental. La remoción de la sangre, por ejemplo, se sabe que asiste al desarrollo de inmunidad hacia muchas enfermedades. Grasas prohibidas, especialmente aquellas próximas a los intestinos, también son portadoras de enfermedades, así como con frecuencia se encuentran microbios en seres marinos y carnes prohibidas. La separación entre carne y leche asiste a la digestión ordenada y las leyes del faenado ritual – “Shejitá”- son más severas que cualquier control sanitario gubernamental, prohibiendo el consumo de animales enfermos y mejorando la calidad de nuestras carnes. En un cuerpo sano, allí reside un espíritu sano.

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