Kohen y sus obligaciones frente al Pueblo

¿Qué son los Korbanot (Sacrificios)? ¿Cuáles son los privilegios y responsabilidades de los Kohen? ¿Qué es el Pidión Ha-Ben?


El informe a continuación nos sitúa en el año 2449 / 1312 antes de la Era Común de la historia con los siguientes comentarios:

Korbanot (Sacrificios)

Los judíos tenían la orden de traer korbanot, sacrificios animales, a Hashem. ¿Cuál era el propósito? Un indicio de la respuesta proviene del examen de la palabra korbanot, que contiene la misma raíz que la palabra karov que significa “cerca”. Un korban, entonces, es una forma de acercarse a Hashem, suplicando el perdón Divino o mostrando reconocimiento por la ayuda Divina y aproximándose así más a Él. De ese modo, la ofrenda de olá (ofrenda quemada) simbolizaba la sumisión más completa a la voluntad de Di-s; la de shelamim (ofrenda de paz) tenía el significado de una demostración de gratitud a Di-s por Sus dádivas; y la de jatat (ofrenda por haber pecado) simbolizaba el arrepentimiento y el dolor derivado del modo de obrar grato a Di-s.

Los privilegios y responsabilidades de los Kohen

Es una magnífica ceremonia conducida por Moshé en el patio del Santuario y ante todos los Sabios, Aarón y sus hijos asumieron el cargo de sacerdotes, vistiendo prendas especiales cuando debían conducir sacrificios en el Mishkán.
Dada la importancia de su función, se exigía a los Kohen mantener altos niveles de pureza y perfección. Por ejemplo, sólo podían concurrir al funeral de sus parientes más próximos, porque el contacto con los muertos los contaminaba impidiéndoles realizar sus sagradas funciones. Además, no podían casarse con una mujer divorciada. Más rígidas aún eran las reglas aplicadas al Kohen Gadol: no podía participar del entierro ni siquiera de sus familiares más cercanos y sólo podían contraer matrimonio con una mujer virgen.
Ciertos defectos físicos eran suficientes para impedirles oficiar en el Mishkán.
Los servicios del Kohen eran retribuidos con parte de los sacrificios. Recolectaban el Pidión (dinero para redención de los primogénitos varones, y los primogénitos de ovejas y cabras), y recibían la parte de la cosecha conocida como terumá. Recibían también bikurim, jalá y otros obsequios. Aun en nuestra época, el Kohen recibe el privilegio de ser el primero en ser llamado a la Torá (aliá).

Pídión Ha-Ben

1) Treinta y un días después del nacimiento, todos los primogénitos varones deben ser redimidos por sus padres por un Kohen. Este ritual se conoce como Pidión Ha-Ben y no puede dilatarse o posponerse a menos que caiga en Shabat, en cuyo caso se realiza luego de la havdalá.
2) El Pidión Ha-Ben se realiza dando al Kohen el equivalente a cinco shekels de plata al tiempo que el padre declara que da las monedas a cambio del hijo.
3) Comúnmente se usan monedas que tienen un contenido de plata de noventa y seis gramos. No se deben usar cheques ni billetes.
4) Si así lo decide, el Kohen puede devolver las monedas al padre o retenerlas en custodia para el niño en el futuro.
5) Debe ser el propio padre el encargado de realizar la ceremonia de rescatar a su hijo y recitar la bendición.
6) No se realiza el Pidión Ha-Ben si alguno de los progenitores es Kohen o Leví, si el hijo mayor es mujer, o si el varón nació por cesárea.

Obligaciones del Kohen para con su pueblo

Los Kohen bendicen a la congregación con el Birkat Kohanim, la Bendición Sacerdotal. Este procedimiento, en el cual los Kohanim suben a una plataforma para poder estar de frente a la congregación y bendecirla se conoce como “dujenen”.
La tribu de Leví fue la única que no recibió su parte en el reparto de tierras en Eretz Israel, por lo cual se dispersó entre las cuarenta y ocho ciudades que se les asignó. Dependían para su subsistencia de los diezmos que recibían de la gente a la cual retribuían proporcionando asistencia espiritual.
Las instrucciones de la Torá en relación con los Leviim nos dejan en realidad bastante perplejos. Ellos eran, después de todo, la flor y nata de Israel. Era el grupo que por su lealtad fue nombrado por Di-s para custodiar Su Santuario y fueron, en todo sentido, considerados príncipes y modelos de santidad. Y sin embargo, a pesar de tener una jerarquía tan elevada, no habían accedido a un territorio propio en la Tierra Prometida y debían depender para su sustento de las donaciones y ofrendas del resto de la población.
Se puede hallar una explicación para esto en la siguiente parábola relatada por el Maguid de Dubno.
Un rico mercader partió en un largo viaje y pidió a sus hijos que lo acompañasen. Para evitar mayores gastos pidió a sus sirvientes que permanecieran en la casa esperando contar con la asistencia de sus hijos para todas las tareas necesarias del viaje. Sin embargo, ya desde el comienzo, se hizo evidente que la mayoría de ellos no eran capaces de preparar adecuadamente la comida. Sólo uno dominaba el arte de la cocina y todos los demás dependían de él. Pero también temían que no estaría de acuerdo en preparar grandes cantidades de comida para toda la familia. Previendo todo eso por anticipado, el padre se preocupó en adquirir sólo elementos de cocina de gran tamaño. Así, si usaba una olla grande, su hijo se vería forzado a preparar gran cantidad, de modo tal que si cocinaba para sí mismo, lo haría también para los demás. En otras palabras, si el muchacho colocaba en la olla comida sólo para sí, rápidamente se quemaría, o sea que no le quedaba otra opción que cocinar cantidad suficiente para todos.
El Maguid de Dubno comparaba a los Leviim con el joven que era el único en su familia que sabía cocinar. Los Leviim también, tienen una habilidad que el resto de Israel no tiene: bajar las bendiciones de Hashem a Su pueblo. Si cada Leví estuviera sólo pendiente de su persona, podría caer en la tentación de rezar sólo para sí mismo. Pero los judíos necesitan las bendiciones de Di-s para sus cosechas. Los Leviim, entonces, que dependen para su bienestar de la prosperidad de sus hermanos, rezarán con mayor devoción a Hashem para que derrame con generosidad abundantes bendiciones para todo el pueblo judío.

Fuente: Libro “Ayer, Hoy y Siempre”. Explorando el judaísmo contemporáneo desde la perspectiva de la historia judía. Tomo 1 – Desde la Creación hasta los Shoftim (jueces) – Autor: Rabbi Mordejai Katz – Año 2006 – Cáp. 9 – Los judíos – Una nación creyente, Pág. 173-176.

Más información en Editorial Bnei Sholem

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