Bikur Jolim (visitar enfermos)

Cierta vez ocurrió que uno de los alumnos de Rabí Akiva se enfermó y ninguno de sus conocidos fue a visitarlo.
Este notó que su alumno no concurría al Bet Hamidrash, como lo hada diariamente; preguntó por él y le comunicaron que se había enfermado.
Entonces fue a visitarlo, y en honor a su Rab fueron los alumnos también. Cuando llegaron a la casa del enfermo lo encontraron postrado en la cama. Notó Rabí Akiva que el muchacho estaba enfermo seriamente, su cara estaba pálida, sus labios secos de tanta sed y respiraba dificultosamente. Pero también observó que la habitación estaba desordenada y sucia y el polvo cubría todo.
El Rabí ordenó entonces que limpiaran la pieza, barrieran y quitaran el polvo y también lavaran el piso para desinfectar el ambiente. Enseguida el enfermo se sintió mejor; su respiración se hizo más normal y también ya tenía fuerza para hablar.
—Rabí, dijo en voz baja— me ha revivido, si no hubieran venido a visitarme, quien sabe si hubiera seguido con vida.
Rabí Akiva lo consoló y lo bendijo para que pronto se curara.
Cuando salieron de la casa del joven, el Rabino dijo a sus alumnos: El que no visita a un enfermo provoca Jas Veshalom que no viva; hubieran venido a visitarlo, seguro hubieran limpiado la habitación y abierto las ventanas, llamado al médico y colmado todas sus necesidades, y sobre todo, habrían hecho Tefílá a Hashem para que se curara. Desde ahora recuerden bien que es una gran Mitzvá la de BIKUR JOLIM (visitar enfermos).
Extraído de Maase Abot, Editorial Bnei Sholem

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