La Mezuzá

“y las escribirás en las jambas de tu casa y en los portones de tus ciudades”… (Deuteronomio,6:6-9)

Nos dirigimos al templo, el bet hakneset, el lugar apropiado para la plegaria pública. A nuestra entrada y todavía antes, al salir de la casa, nos encontramos con la mezuzá fijada en el marco de la puerta de nuestro hogar.
La fuente del precepto de colocar la mezuzá, se encuentra en el libro Deuteronomio, 6: 6-9, donde leemos: “y las escribirás en las jambas de tu casa y en los portones de tus ciudades”.

¿Qué contiene la mezuzá fijada en las jambas de las puertas? -Un pequeño pergamino, escrito por un escriba, llamado sofér stam, (son las iniciales de szfrei Torá, tefilín, mezuzot), con una pluma, en el que se encuentran dos fragmentos centrales de las escrituras.
Uno de ellos es shemá Israel -escucha Israel, hasta bish’areja -en tus portones… (Deuteronomio 6: 4-9) y el segundo vehaya- y acontecerá- hasta kime hashamaim al haaretz- como son los días de duración de los cielos sobre la tierra…” (Deuteronomio 11:13-21).
En el primer párrafo se describe el reconocimiento de la recepción del yugo del reino celestial, es decir, reconocer la existencia del Creador como conductor del mundo, por lo que se nos prescribe amarlo con todo nuestro corazón, con todo nuestro ser y con todas nuestras posibilidades.
En el segundo, aparece la obligación de la aceptación del yugo de los preceptos, ya que está escrito: ve haya im shamóa -y acontecerá que si obedeceréis estrictamente los preceptos que Yo os he impartido hoy.
También aparece en esta parte el dilema del premio y castigo, es decir, las consecuencias que trae el cumplimiento o la desobediencia. Los dos fragmentos deben encontrarse en las puertas de nuestros hogares y de nuestras ciudades.

¿Cuál es el lugar de la mezuzá?
Se debe colocar en todas las entradas y en todas las puertas que son usadas por los seres humanos (por lo que están exentas las puertas de los lugares de residencia de los animales; gallineros, establos, etc. y los depósitos de mercadería). Contrariamente a lo que suponen muchas personas, que es suficiente fijar una mezuzá en la puerta de entrada principal del hogar – lo correcto es que la obligación corresponde a todas las puertas incluyendo las que conducen a los balcones (exceptuando los lavatorios y los baños, por el respeto a los textos que se encuentran en la mezuzá). La mezuzá se fija en el tercio superior de la jamba derecha mirando hacia la entrada. Ashkenazíes la colocan en diagonal, en la cual el segmento superior está inclinado hacia la entrada. La mezuzá se fija verticalmente según el ritual sefardí. El pergamino debe plegarse de izquierda a derecha de manera tal que la palabra Shaday se vea desde afuera y así debe colocarse en el estuche. Antes de fijarla sobre la jamba, debe bendecirse: likboa mezuzá – Bendito eres Tú D’, D’s nuestro, Rey del Universo, que nos santificaste con Tus preceptos y nos prescribiste fijar la mezuzá.
La obligación comienza a existir desde el mismo instante de comenzar a residir en la casa y no debe postergarse hasta la inauguración formal de la misma, tal como algunas personas creen equivocadamente. Quien renta una casa que carece de mezuzot, debe colocarlas en el momento en el que comienza a residir en ella, ya que la obligación recae en quien reside en la casa y no en el propietario del bien.
En la Diáspora la obligación comprende únicamente a quienes se proponen residir en ella por lo menos 30 días; en Israel, debido al precepto de residir en la Tierra de Israel, se deben colocar las mezuzot el primer día en el que comienza a radicar.
Es una costumbre apoyar la mano en la mezuzá al entrar y al salir y besarla, con el objetivo de recordar los contenidos que la mezuzá guarda en ella.
El término Shaday que se escribe en la parte exterior de la mezuzá, que es uno de los atributos del Santo Bendito sea, tiene según la Cabalú un sentido simbólico: es el acróstico de shomer daltot Israel, el guardián de las puertas de Israel.
El Talmud de Jerusalén, compilado alrededor del año 400 de la era común, en Peá, relata, que Rabí Yehudá el Príncipe (135-200), recibió un regalo valioso. Rabí Yehudá decidió enviar en retribución a su vez otro regalo y le mandó un pergamino con los textos dentro de su estuche. El amigo se sorprendió de la falta de tacto de Rabí Yehudá y le preguntó:
-si yo te envíe un regalo tan valioso ¿Cómo puede ser que me hayas retribuido con algo tan simple, cuyo precio no se compara ni lejanamente con el mío? – Rabí le contestó: – Tú me enviaste un obsequio que deberé cuidar todos los días; yo te entregué uno que te protegerá a ti…
En el Tratado Avodá Zará del Talmud de Babilonia compilado alrededor del año 500, se relata acerca de Unkelos
-Aquiles-, el famoso prosélito que tradujo las Escrituras al arameo, diciendo que su conversión se debió a la mezuzá.
Unkelos meditó acerca del hecho que los reyes de carne y hueso, sólo pueden descansar tranquilamente en sus palacios cuando sus sirvientes y guardianes los protegen desde fuera de los edificios, mientras que el D’s de los ejércitos de Israel, permite que sus siervos, aquellos que cumplen con sus mandamientos, puedan dormir con confianza y tranquilidad, mientras El personalmente, les protege desde sus puertas.
Mientras que la circuncisión es el sello fijado en el cuerpo de los varones judíos y los tzitzit y la cobertura de la cabeza son el sello en las prendas y el vestido, la mezuzá es la señal de la casa judía, que la diferencia de todos los edificios y viviendas.

Extraído de Judaísmo Práctico del Rab. I. M. Lau

Mas información :

JUDAISMO PRACTICO

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