Los Tefilin

Los tefilín se ponen inmediatamente después de la colocación del talit y no se quitan hasta la finalización de la oración…

El precepto de colocarse los tefilín es diario, exceptuando los sábados y las cinco fiestas que aparecen en la Torá: Rosh Hashaná, Yom Kipur, Sucot, Pesaj y Shavuot. En el día (o los días) de neomenia Rosh Jodesh-, tenemos la obligación de colocarnos los tefilín pero nos los quitamos antes de la oración agregada de musaf que se recita exclusivamente los sábados y festividades. Los tefilín deben ser colocados por cada varón de 13 años en adelante (a partir de la edad en la cual son contados para el minián), en las mañanas, para la oración de Shajarit, pese a que la prescripción original está referida a todo el día. Por ello, algunas personas usan los tefilín durante todas las horas del día. Ese hecho obliga a una vida de santidad, que corresponda a los tefilín de la cabeza y del brazo.

¿Cuál es la fuente del precepto de la colocación de los tefilín?
En Éxodo 13:9, leemos: -“Lo señalarás con un símbolo en tu mano y con un signo recordativo delante de los ojos para que de esta manera la lección que el Señor te ha dado, esté siempre a flor de tus labios; porque con mano fuerte el Señor, te liberó de Egipto”.
El precepto de los tefilín vuelve a ser estudiado en Deuteronomio 6:8, en el fragmento shemá, “Las atarás a tu mano como una señal y serán como una insignia entre tus ojos”, como también, en Vehayú im shamoa, Deuteronomio 11:18: “Atadlas a vuestra mano como una señal y sean como una insignia entre vuestros ojos”.
Los tefilín están compuestos de cuatro capítulos, en los cuales aparecen los fragmentos recientemente citados:
A. Kadesh li col bejor – “Conságrame todo primogénito…” hasta miamim iamima – “Guardarás este precepto, año por año, en el tiempo debido”, Exodo 13: 1-10);
B. Vehayá ki yeviajá – “Cuando D’s te haya introducido…”, hasta la finalización del fragmento. (Éxodo 13: 11-17);
C. Shemá Israel – “Escucha, Israel”, Deuteronomio 6:4; hasta “En tus puertas”, Deuteronomio 6:9;
D. Vehayá im shamoa tishmeú, Deuteronomio 11:13 – “Y si vosotros obedecéis puntualmente…”; hasta kimei hashamaim al haaretz, Deuteronomio 11:21 – “…como los días del cielo sobre la tierra.”
Estos fragmentos escritos sobre pergamino, por un escriba calificado, se encuentran en estuches confeccionados con piel de un animal considerado religiosamente puro, preferentemente de toro. Estos estuches son llamados batim – literalmente casas -, en referencia a la forma de las cajitas que contienen los pergaminos.
El tefilín de la mano, está hecho de una sola piel y los cuatro fragmentos están escritos sobre un solo pergamino, en forma consecutiva, que rellena todo el espacio del bait; los tefilín de la cabeza tienen cuatro compartimentos separados, en
cada uno de los cuales se encuentra un pequeño pergamino, que lleva escrito uno de los capítulos que hemos enumerado.
La palabra totafot, se refiere a los tefilín de la cabeza y según el Talmud significa cuatro; por ello estamos obligados a colocar los cuatro fragmentos en forma separada.
La forma de su colocación, según. lo que dictaminó Rashí, Rabí Shlomó Itzjaki, uno de los grandes exegetas bíblicos y talmúdicos, que viviera entre los años 1040-1 105, es de izquierda hacia la derecha: Kadesh, Vehayá ki yeviajá, Shemá, Vehayó im shamóa.
Hay personas, que quieren embellecer el precepto y se colocan también tefilín de Rabenu Tam, Rabí Iaacov, nieto de Rashí, hermano de Rabí Samuel Ben Meir, conocido por su comentario Rashbam, que determinó otro orden en la colocación de los pergaminos de los tefilín de la cabeza. Según Rabenu Tam, en el tercer compartimento: Vehayá im shamóa, en el cuarto, el exterior que mira hacia fuera, Shemá.

La forma de los tefilín
Es preferible que las ‘casitas-cajitas’ de los tefilín se hagan de una sola pieza, cosida con un tendón y que las correas sean de piel de ternero. No se pueden fabricar de piel de un animal impuro, porque está escrito “para que la ley de D’s esté en tu boca”, es decir, únicamente de aquellos animales que la norma permite sean ingeridos y colocados “en tu boca”.
Las cajitas deben ser cuadradas. Las correas de cuero deben ser pintadas de negro. Sobre los tefilín de la cabeza, tiene que resaltarse la letra shin, que tiene tres ‘manos’, por un lado y por la otra parte la misma letra con cuatro extremidades. El nudo en el extremo de la correa colocada sobre la nuca, tiene que tener la forma de dalet. El nudo que está sobre los tefilín de la mano, la forma de yud; de manera que se forme con las letras:
shin, dalet, yud; “uno de los nombres del Santo Bendito sea, exactamente como sucede con el pergamino de una mezuzá, que se coloca en las puertas de las casas (ver capítulo de la mezuzá).
Estos principios de la forma de los tefilín son tomados de lo que se llama, halajá lemoshé misinai, es decir, normas, que la tradición fue transmitiendo desde el Sinaí y nos obligan exactamente, de la misma forma, como los preceptos escritos en la Torá, aunque no aparezcan descritos en los versículos de la Torá.

¿Cómo se colocan?
Según el versículo, “las atarás a tu mano como una señal y serán como una insignia entre tus ojos”, debemos colocar primero los tefilín de la mano y luego le llega el turno a los de la cabeza.
Se colocan los tefilín de la mano, en la parte musculosa del brazo, por arriba del codo, inclinados claramente hacia el cuerpo, es decir, dirigidos hacia el corazón.
Los tefilín se colocan en la mano izquierda, como está escrito: “tu mano”- yadjá- yad queá, que se entiende como la mano más débil’, que es en la mayoría de la población, la izquierda, que por ser menos usada, entre los diestros, es por lo general más débil. Por lo tanto, en el caso que una persona sea zurda, colocará los tefilín sobre su mano más débil, que es la derecha. Los ambidiestros, que tienen habilidades prácticamente iguales en ambas manos, colocarán los tefilín sobre la izquierda, como la mayoría de las personas. Si realiza todas sus actividades con la derecha, pero escribe con la izquierda, o si escribe con la derecha pero realiza la mayor parte de sus actividades con la izquierda, deberá colocar los tefilín sobre la mano con la cual no escribe.
Después de que coloca el tefilín de la mano en su lugar, bendecirá antes de ajustar la correa: Baruj aLá, H’ E’lokenu, melej haolam, asher kidshanu bemitzvotav vetzivanu lehaniaj tefilín – “Bendito eres Tú, D’s nuestro, soberano del universo, que nos has santificado con tus preceptos y nos has ordenado colocamos tefilín”- y entonces apretará el nudo y envolverá el brazo siete veces con la correa de cuero hasta la palma, pero no finalizará la colocación: dejará por un instante el tefilín de la
mano y sacará de la bolsita el de la cabeza, que estará siempre ubicado a la derecha (a fin de acceder al tefilín que necesite sin equivocarse).
Colocará los tefilín de la cabeza de manera tal, que la cauta esté siempre a la altura de la frente, en el extremo del lugar donde empieza a crecer el pelo, en el centro del cráneo, frente a la porción que quedará entre los ojos. No se debe colocar tefllín sobre la frente o sobre un costado de la cabeza.
Antes de apretar las cintas de cuero que sujetan los tefilín de la cabeza, se debe bendecir: Baruj atá, H’ E’lokenu, melej haolam, asher kidshanu bemitzvotav vetzivanu al mitzvat tefilín
- “Bendito eres Tú, D’s nuestro, soberano del universo, por habernos prescripto los tefihín”. Y entonces, inmediatamente después de ajustar los tefilín sobre su cabeza, cuando el nudo de la tira de cuero queda arriba de la nuca, en el centro del cráneo, se dice: Baruj shem kevod maljutó leo/am vaed -
“Bendito Sea su augusto nombre, eternamente”.
¿Por qué ello?
Ello se debe, a que hay una duda, acerca si el hombre debe decir una bendición independiente por el cumplimiento del precepto del tefilín de la cabeza. Algunos de los casuistas sostienen, que los tefilín de la cabeza y los de la mano, se deben a un solo precepto, por lo cual es suficiente con una sola bendición: lehaniaj tefilín – colocar tefilín-. Frente a ellos, hay quienes opinan, que se trata de dos preceptos separados, que ameritan el recitado de dos bendiciones.
Nosotros sostenemos el parecer de estos últimos, por lo tanto hay que decir dos bendiciones, pero ante la posibilidad halájica la segunda fuese pronunciada en vano, agregamos el versículo: Baruj shem kevod maljutó leolam vaed – Bendito su augusto nombre, eternamente-, que acostumbramos decir, cada vez que nombramos por error o sin necesidad, el Nombre Divino. Sin embargo, la costumbre sefardí es de bendecir solamente por los tefilín de brazo lehaniaj tefilín, incluyendo en ella la bendición por los tefilín de la cabeza.
La cuestión acerca de si la colocación de los tefilín significa cumplir con dos mitzvot independientes, tiene aspectos muy interesantes y no es solamente teórica. Un ejemplo concreto, lo encontramos en la Guerra de Yom Kipur. Había soldados heridos gravemente en su cabeza que debía estar totalmente vendada. Otros, tenían la mano totalmente enyesada y se preguntaban, si el que tiene el vendaje sobre la cabeza estaba exento de colocarse tefilín en la mano, o el herido, con la mano enyesada, ya no debía colocarse tefilín en la cabeza. La respuesta de la halajá, es: sí, se deben colocar. El impedimento de colocar el de la cabeza, no impide colocar el de la mano y viceversa. Ambas mitzvot son independientes totalmente.
Después de la colocación de los tefi/ín de la cabeza se finaliza la colocación de los de la mano. Se toma la correa y se la envuelve tres veces en el dedo cordial (amá), quedando como si fuesen tres anillos. Dos de esos anillos quedarán en la base del dedo y uno en la parte media. Estos ‘anillos’ simbolizan la santificación del pacto entre la comunidad de Israel con el Santo Bendito Sea – que eligiera al pueblo de Israel entre todas las naciones. Ello nos lleva a pronunciar en los momentos de la colocación de la correa las palabras del profeta Oseas 2:21-22, veerastij li “Yo te desposaré para siempre; te desposaré en justicia y equidad; te desposaré con piedad y fidelidad; y conocerás a D’s” -.
Existen tradiciones diferentes en las comunidades sobre la forma de colocación de los tefilín pero en todas, se acompaña con el recitado de textos y plegarias antes y después del acto, tal como se encuentran en los devocionarios – sidurím -.
El cuerpo debe estar perfectamente limpio para la colocación de los tefilín.
La colocación no debe ser interrumpida por ninguna conversación. También se debe cuidar cada palabra, acto y expresión mientras los tefilín están puestos.
Los tefilín se ponen en la posición (sentados o parados) según el ritual comunitario que se siga y se quitan siguiendo el principio de: lo que se coloca último se quita primero. Por lo tanto, se quitan primero las tres vueltas del dedo cordial y el
trozo de correa liberado se envuelve alrededor de la palma y luego se quita el tefilín de la cabeza con la mano izquierda (expresando incluso con el lenguaje corporal el escaso deseo de quitarlos) y se pliegan, colocándose en la parte derecha de la bolsita y sólo en ese momento se quita el tefilín de la mano, se pliegan las correas y se coloca en la parte izquierda de la bolsita. Los tefilín se cubren con estuches especiales para protegerlos y para señalar claramente cual es el de la mano y cual el de la cabeza, así permanecen en el orden necesario para su uso al otro día.
Se debe poner mucha atención al cuidado que los tefilin no caigan al suelo, ya que si eso ocurriese, es menester ayunar esa jornada o redimir el ayuno por medio de donativos de tzedaká.
El tefilín del brazo debe ser cubierto con la manga, siguiendo el escrito “Y será para ti como señal sobre tu mano y memoria ante tus ojos…” (Exodo 13:9) sobre el cual nuestros sabios explicaron: insignia para ti – pero no para otras personas. Por el contrario, los tefilín de la cabeza deben ser visibles, tal como Moisés nos prescribió en Deuteronomio, 28:10 “todos los pueblos de la tierra verán que sobre ti es invocado el nombre de D’s y te temerán”, estos son los tefilín de la cabeza, en los que la letra v es visible de ambos lados.

¿Por qué no se colocan los tefilín en los días festivos y los sábados?
Los judíos deben llevar dos señales, que atestiguan su apego y fidelidad al Creador del Universo.
La primera es la circuncisión, e! brit milá, que está marcada en el cuerpo de cada varón judío. Como está escrito: “Os circuncidaréis la carne del prepucio y eso será la señal de la alianza entre Yo y vosotros” (Génesis 17:11).
La segunda señal – los tefilin acerca de los que las escrituras nos dicen: “y será para ti como una insignia sobre tu mano y un recordatorio entre tus ojos” (Éxodo 13:9).
Estas dos señales son imprescindibles en los seis días. El sábado, por si mismo es una señal y un testimonio que el
pueblo de Israel al cumplir sus preceptos, da fe que la Creación de los cielos y la tierra fue obra del Creador, que “descansó en el día séptimo” – el Shabat. Tal como leemos en Éxodo 31:17:
“Y guardarán el Shabat los hijos de Israel, sabatizándolo en el curso de todas sus generaciones; es éste un pacto de eterna vigencia que he establecido con los hijos de Israel. Es el símbolo de perpetua rememoración de que ‘en seis días hizo D’s el cielo y la tierra y el séptimo pausó y se solazó”. Los días festivos son considerados en ese sentido como si fuesen sábado. Son de descanso en los que no se deben realizar los trabajos, tal como está escrito en Levítico 23:32 .. . “guardaréis descanso”. Tampoco se colocan los tefilin en las noches: ello lo aprendemos del escrito bíblico en Exodo 13:10: “Guardarás este precepto año por año, en el tiempo debido” – miamim iamima – de día y no de noche, lo aprendemos de los dos términos que traducimos -de año en año-, pero que derivan de la palabra iom que quiere decir -día-.

Tefilín y fe
La importancia de los cuatro fragmentos bíblicos incluidos en los tefilín estriba en que contienen los fundamentos de la fe judía. La aceptación del yugo del reinado divino, incluida en el shem4 la aceptación de las obligaciones de los preceptos de Deuteronomio 11: 13-21 “Y será que si obedeciereis a Mis mandamientos, amando a vuestro D’s con todo vuestro corazón y con todo vuestro ser…, la vehaya im shamoa, el milagro de la liberación de Egipto, en kadesh y la consolidación del milagro con la llegada a la tierra de Israel, por medio de la Providencia del Santo Bendito sea, en veahia ki yeviajá.
Estos principios del pensamiento judío nos adhieren diariamente a tres órganos que permiten la realización cotidiana y que determinan su personalidad: la cabeza, residencia del pensamiento; la mano, fuente de la realización y la fuerza; frente al corazón, símbolo de los sentimientos, para enseñamos que nuestros pensamientos, acciones y sentimientos deben unirse para servir al Santo Bendito Sea.
pueblo de Israel al cumplir sus preceptos, da fe que la Creación de los cielos y la tierra fue obra del Creador, que “descansó en el día séptimo” – el Shabat. Tal como leemos en Éxodo 31:17:
“Y guardarán el Shabat los hijos de Israel, sabatizándolo en el curso de todas sus generaciones; es éste un pacto de eterna vigencia que he establecido con los hijos de Israel. Es el símbolo de perpetua rememoración de que ‘en seis días hizo D’s el cielo y la tierra y el séptimo pausó y se solazó”. Los días festivos son considerados en ese sentido como si fuesen sábado. Son de descanso en los que no se deben realizar los trabajos, tal como está escrito en Levítico 23:32 . . . “guardaréis descanso”. Tampoco se colocan los tefilín en las noches: ello lo aprendemos del escrito bíblico en Exodo 13:10: “Guardarás este precepto año por año, en el tiempo debido” – miamim iamirna – de día y no de noche, lo aprendemos de los dos términos que traducimos -de año en año-, pero que derivan de la palabra iom que quiere decir -día-.

Tefilín y fe
La importancia de los cuatro fragmentos bíblicos incluidos en los tefilín estriba en que contienen los fundamentos de la fe judía. La aceptación del yugo del reinado divino, incluida en el shemá, la aceptación de las obligaciones de los preceptos de Deuteronomio 11: 13-21 “Y será que si obedeciereis a Mis mandamientos, amando a vuestro D’s con todo vuestro corazón y con todo vuestro ser…, la vehaya im shamoa, el milagro de la liberación de Egipto, en kadesh y la consolidación del milagro con la llegada a la tierra de Israel, por medio de la Providencia del Santo Bendito sea, en veahia ki yeviajá.
Estos principios del pensamiento judío nos adhieren diariamente a tres órganos que permiten la realización cotidiana y que determinan su personalidad: la cabeza, residencia del pensamiento; la mano, fuente de la realización y la fuerza; frente al corazón, símbolo de los sentimientos, para enseñamos que nuestros pensamientos, acciones y sentimientos deben unirse para servir al Santo Bendito Sea.

Por otro camino, podemos llegar a la misma idea, si recordamos que los tefilín de la mano tienen un sólo cubículo y los de la cabeza, están divididos en cuatro, que están separados. Todos ellos representan a los cinco sentidos: el tacto, que se practica generalmente con la mano y la visión, el oído, el olor y el gusto, cuya fuente está en la cabeza, enseñándonos que debemos santificar todos nuestros sentidos al Servicio Divino, tal como está descrito en los textos de los pergaminos de los tefilín.
Pensadores judíos hicieron un interesante comentario: los tefilín de la cabeza están divididos en cubículos separados y los de la mano tienen sólo uno que está referido a la fe; el judaísmo reconoce como válidas las discusiones, las corrientes y los análisis de un debate fructífero, como el que existió entre la Escuela de Hilel y la Escuela de Shamay, que es totalmente legítimo. Por ello los cubículos del tefilín de la cabeza están separados. Pero cuando se trata de la acción normada por la halajá Práctica, el pueblo no puede dividirse; la halajá es una y única y obliga a todos al cumplimiento de los mismos preceptos, por ello, el tefilín de la mano tiene sólo un cubículo que encierra a todo el texto.

Extraído de Judaísmo Práctico del Rab. I. M. Lau

Mas información en:

JUDAISMO PRACTICO

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