Shevii – El año séptimo y la costumbre en nuestros días

Es sabido que el número “siete” tiene una importancia especial dentro del judaísmo…


En el estudio esotérico de la cábala, encontramos la expresión: “todos los siete son favoritos”. Hay dos septetos muy conocidos por su especial santidad: los siete días y los siete años, o dicho de otra manera – Shabat haadam- descanso del hombre – y Shabat haaretz – descanso de la tierra
-. El séptimo día es el Shabat – sábado – y el séptimo año es el sabático.
Las leyes de shmitá – año sabático – que son varias y complejas, generaron una extensa literatura y tres de sus normas son las principales: la prohibición del trabajo de la tierra; la renuncia de la propiedad de los productos de la tierra; la remisión de deudas.

Prohibición del trabajo de la tierra
“Cuando lleguéis a la tierra que os di, la tierra descansará por el Eterno. Seis años la sembrarás y seis años podarás tu viña y recogerás su fruto, pero el séptimo año será de reposo estricto para la tierra y para el Eterno: ni sembrarás tu campo ni podarás tu viña” (Levítico 25:2).
Hay que distinguir entre los frutos de la tierra y los vegetales que son plantados cada año y los árboles que dan frutos cada año. Está prohibido plantar y cosechar los frutos de la tierra y los vegetales; y está prohibido podar y vendimiar los árboles.
La regla de la prohibición de los trabajos de la tierra en el séptimo año: todos los trabajos que son para mejorar y fortalecer la planta están prohibidos en el séptimo año; y aquellos trabajos de la tierra, que son para evitar pérdida o daño a la planta – están permitidos.

La renuncia a la propiedad privada de las frutas Año del jubileo
“Y el descanso de la tierra será alimento para ti, para tu siervo, para tu sierva y para el forastero que habita contigo. Y también para tus reses y para los demás animales de tu tierra esa producción se destinará a alimento”(Levítico, 25:6).
“Pero en el séptimo año la dejarás descansar y comerán de ella los pobres de tu pueblo y lo que quede lo comerán los animales del campo…” (Exodo, 23:11)
Fuimos ordenados a abandonar los productos de la tierra del séptimo año, el año sabático, y renunciar al ejercicio de la propiedad sobre ellos completamente. La Torá enfatizó que el producto de la tierra de ese año es permitido, pero no así su comercialización. Aquellos que lo hagan con el producto de la tierra del séptimo año — pierden la capacidad jurídica de prestar testimonio; porque dejan de cumplir un precepto básico por codicia. Ello los hace sospechosos a los ojos de nuestros sabios de ser capaces de dar falso testimonio por dinero.
El dueño de la tierra tiene permitido recolectar los frutos y cosechas del séptimo año y venderlas, silo hace de acuerdo a estas limitaciones: cuando la cantidad es limitada y es destinado al consumo inmediato de la familia; mientras los frutos estén en la tierra en el campo – y los animales de campo puedan también aprovecharlos. En el momento que se acaba la maduración en el campo se debe quemar el restante y no se puede almacenar, con el intento de eludir la idea de igualdad. Deben cuidar la santidad de los frutos de shviit: está prohibido despreciarlos o arrojarlos a la basura, como se hacen con los frutos de otros años y se deben utilizar correctamente.

La costumbre en nuestros días
En nuestros días se cuidan las leyes de shmitá por una norma de rabanán, decreto rabínico La ley de shmitá está unida a la ley del año del jubileo y así se ve en el capitulo 25 de Levítico. El jubileo se acostumbra una vez en cincuenta años y en ese año debemos devolver las tierras a sus dueños, liberar a los esclavos hebreos y también a los esclavos que quisieron estar de por vida con su dueño, detener los trabajos de la tierra y abandonar los productos de la tierra tal como se hace en el séptimo año. Esta ley era válida solo cuando todo el pueblo de Israel se encontraba en su Tierra: “Y proclamarais en toda la tierra libertad de todos sus habitantes”. Desde el exilio de las diez tribus, en la época del primer Templo, no ha vuelto a ocurrir que todo el pueblo de Israel se encuentre en su tierra y por eso la ley de Jubileo no es aplicada. De la Torá tampoco deberíamos cumplir con el precepto de shmitá, pero nuestros sabios la decretaron ‘en recuerdo a shviit” – a pesar de no haberlo hecho con la ley de Jubileo en nuestra época.
A pesar de todas las dificultades y pérdidas económicas, en muchas haciendas en Israel se cumple con el precepto de shmitá. Se han encontrado diferentes formas de trabajo de la tierra que no están incluidos en la letra de la norma como por ejemplo los cultivos en agua, ripio, etc.
Los que quieren cumplir literalmente con shmitá, usan el heler mejirá permiso de venta -. Según este permiso se vende la Tierra de Israel a gentiles en vísperas del séptimo año y el trabajo en la misma es permitido. A pesar de esta posibilidad no son permitidos todos los trabajos, o el uso ilimitado de las frutas de ese ano.
La idea de este precepto es de orden social, ya que aspira enseñar la igualdad entre los diferentes estratos – por lo menos una vez cada siete años. No den “regalos para pobres”, ni ofrendas ni diezmos. Que no haya mantenidos ni dueños del sustento; todos, de pronto, adquieren las mismas posibilidades de tomar los frutos de la tierra.
Al campo se le otorga un año de descanso, de libertad y de frescura, ya que tampoco debe ser usada sin límites. Y el año sabático posibilita al trabajador a ocuparse de experiencias espirituales. De la misma manera que en Shabat (el séptimo día de la semana), se logra desconectar del mundo material y el trabajo físico y “renovarse” espiritualmente hacia los próximos seis días de trabajo – así también hay un año completo para elevarse espiritualmente y cuidar de esta manera al valor fundamental que une al pueblo judío.

Extraído de Judaísmo Práctico del Rab. Lau

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