Kol haiotze lemiljemet beit David…

Todo el que sale a la guerra de la Casa de David escribe un Acta de Divorcio a su mujer” (Shabat 56a). “Casa de David” se refiere a la revelación del Mashíaj, descendiente de David. Como es conocido el episodio del ascenso del alma que realizó el Baal Shem Tov, y estuvo en la Cámara del Mashíaj. Le preguntó: “¿Cuando vendrás, señor?”, a lo que el Mashíaj respondió: “Cuando tus manantiales se esparzan al exterior”. Dicho claramente, cuando los manantiales de las enseñanzas del Baal Shem Tov y su modalidad de servicio a Di-s se difundan por el mundo, entonces vendrá el Mashíaj. La venida del Mashíaj depende, en cierta medida, de la difusión de sus manantiales hacia afuera, y ello producirá la venida del Mashíaj. Eso es “Casa de David”- la revelación de la luz del Mashíaj, descendiente de David.

Pero la Casa de David libra batallas. Si bien está escrito “y el espíritu de Di-s se mecía sobre las aguas” —lo que es interpretado por nuestros Sabios como “ése es el espíritu del Mashíaj”, significando que el propósito de la Creación era que la conducta de la materia del mundo fuera en el espíritu del Mashíaj— a causa del pecado del Árbol del Conocimiento y el de las generaciones siguientes que provocaban la ira de Di-s, la enmienda del mundo debe lograrse por vías del servicio —avodá— y su refinamiento.

Así, la difusión de los manantiales del Baal Shem Tov será un prólogo para la venida del Mashíaj.
La existencia del mundo se divide en seis milenios. Dos milenios de tóhu, dos milenios de Torá, y dos milenios de Era Mesiánica. Los dos milenios de Torá eran para enmendar los dos milenios de tóhu, es decir, refinar las chispas que se esparcieron al quebrarse los recipientes de tóhu. Luego vienen los dos milenios de Era Mesiánica. La revelación del Mashíaj, y el sexto milenio en general, son llamados “talones mesiánicos”y la época en que viene el descendiente de David es la de “Se burlaron Tus enemigos, Di-s; se burlaron de los talones de Tu Mashíaj”.

En verdad, siento enorme aflicción por la Sociedad Difusora del Iluminismo que durante años ha arremetido contra los jadarím y melamdím con acusaciones ante el gobierno, y ahora quieren —¡no sea así!— extirpar de raíz la Escuela Tradicional Judía y sus maestros, e impurificar, Di-s libre, las mentes de los niños judíos con la negación de Di-s y Su Torá a través de sus maestros apóstatas y la amarga nueva plaga, delegación de ángeles del mal, los maestros de las peligrosas escuelas.
…siento enorme dolor por ellos. Pero estoy seguro de que veo los amargos cambios para peor y los padecimientos que causarán a la comunidad judía, y luego el dulce final de la época de la venida del Mashíaj. Mientras tanto, durante la época de los talones mesiánicos, debemos librar la guerra de la Casa de David.

Estudio lo dicho por los Sabios “Si has visto una generación tras otra blasfemar, aguarda a los pies del Mashíaj. ¿Por qué? Porque [está escrito:] ‘Se burlaron Tus enemigos, Di-s; se burlaron de los talones de Tu Mashíaj’ y ¿qué está escrito a continuación? ‘Bendito sea Di-s por siempre, Amén y Amén”’, [de la siguiente manera:] “Si has visto una generación tras otra blasfemar” — la primera generación que blasfema es la de las escuelas de la Sociedad Difusora del Iluminismo y sus peligrosos jadarím y melamdím, quienes criarán a la segunda generación de blasfemos y mofadores, los que traerán los dolores de parto [de la venida] del Mashíaj sobre el mundo y sobre el pueblo judío. Es al respecto que se precisa librar la “batalla de la Casa de David”, o sea, fortalecer la fe en la Redención Perfecta a través del Mashíaj para aliviar estos dolores.

En el mal de la época de los Talones Mesiánicos hay dos categorías:
Una es la de “Tus enemigos, Di-s” — los viejos agnósticos, iluministas, la Sociedad Difusora del Iluminismo, los heréticos maestros de los peligrosos jadarím, y sus alumnos, la ya mencionada segunda generación de mofadores, quienes son, todos, enemigos de Di-s, y cuyo objetivo por entero es burlarse de Di-s y de Su Torá.
La segunda categoría la conforman aquellos que sí piensan en los Talones Mesiánicos. Los enemigos de Di-s no creen en nada; no creen en Di-s, no creen en la Torá de Di-s, se ríen de los preceptos de Di-s en general y de la fe en la venida del Mashíaj en particular. Pero la segunda categoría es la de personas que en términos generales creen en Di-s y en Su Torá, pero sin la santidad de la Torá.

Hay quienes creen en la redención por fuerzas propias, como aquella nueva sociedad que tergiversa el versículo “Construye Di-s a Jerusalén, reúne a los dispersos de Israel”, y dice que los dispersos de Israel se habrán de reunir y serán los constructores de Jerusalén. Ojalá no provoquen, Di-s libre, un nuevo aniquilamiento espiritual y material, Di-s nos preserve de ellos y de sus grupos.

En la segunda categoría de personas, las que “se burlaron de los talones de Tu Mashíaj”, hay diferentes jerarquías, incluyendo individuos que son refinados benei Torá pero débiles en su fe en la Redención. Incluso explican esta postura suya con justificativos de temor a Di-s, pero en verdad se trata de una debilidad suya en la creencia en la venida del Mashíaj.
La “guerra de la Casa de David” exige estrategias — “no con poder ni con fuerza, sino con Mi espíritu”. Jail (poder) y kóaj (fuerza) son ética (musar) y reprimenda (tojajá), y “Mi espíritu” es la Sección Interior de la Torá, jasidut, un entendimiento Divino, y el servicio del corazón [plegaria].

Es necesario estudiar de la Sección Revelada de la Torá con suma concentración analítica, saber cada tema con todos los detalles de sus opiniones, en forma sistemática y ordenada, desde el fundamento de la ley tal como éste se encuentra insinuado en la Torá Escrita, cómo ésta se encuentra concisamente sintetizada en la Mishná, cómo se explica en extensa polémica en la Guemará y es interpretada por las posiciones de Rashi y Tosafot, reflexionar a conciencia en el estilo dialéctico del Rambam, las novedades propuestas por el Rashbá, saber cómo la ley es citada en el Tur y el Bet Iosef, y profundizar en el estilo dialéctico del Shulján Aruj del [Alter] Rebe.

Pero después de todo esto hay que saber que ésta es [tan sólo] la Sección Revelada de la Torá, y que lo revelado tiene un interior, y que lo interior es la vitalidad de lo revelado, y el asentamiento adecuado del entendimiento Divino se logra, de hecho, en el servicio del corazón [la plegaria].

Los tmimím son quienes deben prestar servicio en la “guerra de la Casa de David”. Son ellos quienes deben salvar la situación de la comunidad judía en la época de los Talones Mesiánicos de los enemigos de Di-s, la Sociedad Difusora del Iluminismo, los alumnos de sus peligrosas escuelas, los alumnos de sus alumnos, y los que se burlan de los Talones Mesiánicos.

“Quien sale a la guerra de la Casa de David escribe un Acta de Divorcio a su mujer”. En el plano material, la norma es que el soldado debe ser un hombre sano. No sólo no tendrá mutilaciones, sino que debe estar sano en sus 248 órganos y 365 venas y arterias, porque el soldado, para actuar con valentía, debe estar sano. Así es en el plano material, y con más razón en el espiritual.
El soldado necesario para la “guerra de la Casa de David” debe ser un hombre sano. No basta con que no tenga defecto en sus 248 órganos, esto es, los 248 Preceptos Positivos, y en sus 365 venas y arterias, o sea, los 365 Preceptos Negativos. Debe ser un hombre vigoroso, resuelto en el servicio a Di-s y en el temor a Di-s.

La enseñanza jasídica denomina esta firmeza con el nombre de eitán. La palabra significa “fuerte” y “duro”. En “fuerte” hay niveles: más y más fuerte. En “duro” no hay niveles. Se trata de un “duro” frente al cual no hay más duro. Esto es cuando la firmeza en el temor a Di-s es tal que ningún viento del mundo puede moverla de su lugar en Torá y servicio a Di-s, y éste es el auténtico poseedor de espíritu de autosacrificio, al que ningún obstáculo e impedimento.

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