Una carta del Rebe

“…Es conocido el hecho de que en Sefer Ietzirá la Creación esta toda dividida en: Mundo, Año y Alma…”


“Ahora bien, si aun durante el tiempo que el alma activa disfruta de una situación usual nuestros Sabios nos han advertido que “los obreros son holgazanes”, demás está decir que esta advertencia se torna más cierta cuando cabe cometer el error —Di-s libre— de pensar que el tzadik, el líder de la generación, sólo antaño actuaba en el seno del pueblo judío concediendo vida al alma de todo ser viviente vinculada a él (véase Tania, Igueret HaKodesh 27).

“Y si aun para cuando el año es de un tipo regular los Sabios dijeron que “el día es corto”, con más razón es así en un año “defectuoso”, cuando el tzadik se ha elevado y no hallamos sustituto para él (véase Ierushalmi Berajot 2:8, Eijá Rabá 1:37).
“Y si para cuando el mundo se rige conforme su hábito, “el trabajo —de la luz de la Torá— es cuantioso”, con más razón es así cuando el sol se ha puesto al mediodía, éste es el sol del tzadík (Talmud, Moed Katán 28b) y han crecido la oscuridad y el ocultamiento (hélem) del mundo (olám), incrementando tantas veces más la labor de los “obreros” y su responsabilidad.

“Mas nos ha enseñado mi suegro, el Rebe [anterior], que la salvación no está en los suspiros, ni son la desesperanza, la tristeza y la debilidad —Di-s libre— el camino que sustrae de la opresión y el sufrimiento y conduce a la amplitud y el esplendor.
Nuestra senda y objetivo es el resultado práctico en el pensamiento, la palabra y la acción. Parafraseando al Rebe: “Que el corazón lleve a la cabeza, para que decante en algo concreto”.

“Sobre los hombros de cada integrante de la comunidad jasídica, los tmimím [estudiantes de la Ieshivá Tomjéi Tmimím] y aquellos ligados al Rebe, o quienes tienen algún vínculo con él, “cuyo espíritu se encuentra entre nosotros, tal cual”, se ha depositado un camino allanado y una función manifiesta: meditar acerca de sus enseñanzas dispersas en sus Discursos Jasídicos, alocuciones y cartas, y poner más empeño en llevarlas a la práctica concreta, “cada vez más profundo, cada vez más sincero”.
“La Torá ya nos ha hecho saber (Zohar III, 71b) que el tzadik que desaparece [físicamente], se encuentra en este mundo de la acción más que durante su vida.
“Y transitando por la senda que nos ha instruido, para vincularnos y acercarnos más, tendremos el privilegio de ser consolados doblemente, cumpliéndose la promesa de “consoláos, consoláos pueblo Mío…” (Isaías 40)… y el Rebe vendrá, delante de nosotros, para llevarnos erguidos a nuestra tierra…”.

(ADAPTADO DE UNA CARTA FECHADA ROSH JODESH ADAR 5710 [1950], 20 DIAS DESPUES DE LA DESAPARICION DE SU SUEGRO, RABI IOSEF ITZJAK SCHNEERSON DE LUBAVITCH)

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