¿Cómo se llama el Tania?

El autor llamó a su obra con tres nombres diferentes. Cada uno de estos caracteriza al libro en su propio estilo. Estos nombres son:

1. Likutéi Amarím – “Colección de Discursos”. Es con este nombre que el autor describe su obra en su “Prefacio del Compilador”, negando con ello humildemente toda originalidad a su obra. De hecho, el autor declara explícitamente que su tratado constituye una colección de discursos “compilada de libros y maestros de santidad celestial, célebres entre nosotros”. Fue bajo este título que el libro se publicó por primera vez (en Slavita, 1796).

2. Tania, en virtud de la palabra inicial del libro, citando una fuente de la Baraita. La cita del acervo tanaítico sirve al autor más que de una introducción homilética a su sistema. En vista de que trata del místico descenso del alma y su destino, provee al autor de un punto de partida, basado en el Talmud, desde el cual desarrollar todo su sistema. El libro apareció bajo este título en la segunda oportunidad (Zolkiev, 1798), con las palabras Likutéi Amarím como subtítulo.

3. Sefer Shel Beinoním – “Libro de los Intermedios”, llamado así en virtud del tipo de personalidad sobre el cual el libro centra su atención, es decir, el tipo intermedio cuya posición moral se encuentra entre la del tzadik (“hombre justo”) y la del rashá (“hombre malvado”). De esta manera el autor señala que su principal preocupación no es el tzadik -en cuya veneración el jasidismo general ha puesto tanto énfasis-, ni con el rashá -sobre cuya condena mucho se ha dicho en otras obras éticas judías-, sino el beinoní, el hombre “intermedio” cuyo rango está al alcance de toda persona3. El nombre Sefer Shel Beinoním apareció como subtítulo en la primera edición {“Likutéi Amarím, Parte I, titulada Sefer Shel Beinoním”). No obstante, el autor se refiere con frecuencia a todo el libro, y no solamente a su primera parte, cuando emplea el título de Sefer Shel Beinoním.

La edición estándar completa de esta obra incluye las siguientes cinco partes, cada una de ellas como tratado independiente:

Parte I: Likutéi Amarím, o Tania, o Sefer Shel Beinoním, propiamente dichos formada por un Prefacio y cincuenta y tres capítulos.

Parte II: Shaar Haijud VehaEmuná (“Portal de la Unidad y de la Fe”), con un Prefacio y doce capítulos.

Parte III: Igueret HaTeshuva (“Epístola del Arrepentimiento”), con doce capítulos.

Parte IV: Igueret HaKodesh (“Epístola Sacra”), con treinta y dos secciones.

Parte V: Kuntrés Ajaron (“Tratado Posterior”).

En total, hasta la fecha han aparecido al menos 65 ediciones del Likutéi Amarím, o Tania, completo o en parte, con ambos nombres alternando como título y subtítulo respectivamente.

El autor trabajó sobre el Tania durante veinte años, elaborando su estilo y forma tan puntillosamente que llegó a ser considerado por sus seguidores como la “Torá Escrita” de Jabad, en la que cada palabra y letra está plena de significado. De hecho, el autor lo dividió en cincuenta y tres capítulos para corresponderse con el número de sidrot (secciones semanales) en el Pentateuco. Muy pronto se hizo costumbre de muchos jasidím de Jabad estudiar un capítulo del Tania cada semana, con la misma regularidad con que se recitaban las secciones semanales del Pentateuco.

Extraído de la Introducción deRabí Nissan Mindel M.A. PH.D. al Tania (Versión castellana Editorial Kehot Sudamericana)

Aún no hay comentarios

¡Sea usted el primero!

Complete el formulario siguiente para comentar.

Deje un comentario