4ta. Parte La creación de Jabad Lubavitch

Después de la muerte de Rabí Dovber ocurrida el 19 de Kislev de 5533 (1772) sus discípulos se separaron. Cada uno se echó sobre las espaldas la tarea de propagar Jasidismo en el país que le fuera asignado…

Rabí Shneur Zalman heredó el más difícil de todas las misiones: atraer la fortaleza de los misnagdim–los antagonistas al Jasidismo en Lituania-, para la ideología de y el estilo de vida. Debería lograr esto, al principio, junto a Rabí Menajem Mendel de Vitebsk, y luego solo, cuando el último partió para la tierra de Israel.

Un hombre de poca talla como Talmudista no podría emprender semejante misión, ya que la oposición contaba con algunos de los estudiosos más ilustres de su tiempo. Pero Rabí Shneur Zalman fue bien preparado para enfrentarlos en su propio terreno.
Sus esfuerzos por encontrarse con el Gaon Rabí Eliya fueron rechazados severamente. No obstante, continuó su trabajo celosamente. Para sorpresa de sus contemporáneos, amigos y opositores, tuvo un éxito impensado.
Rabí Shneur Zalman no era un soñador que vivía en las nubes, sino un verdadero líder que no solo estaba totalmente atento a las necesidades materiales de sus correligionarios sino también a las espirituales. Su extenso trabajo para el bienestar económico de sus hermanos es un capítulo en sí mismo. El espacio permite sólo una breve mención de algunos de sus notables esfuerzos en este campo.

El interés del Rav por sus hermanos lo estimuló rápidamente a la acción luego de su boda. Inició una campaña para establecer más judíos en el territorio y comprometerlos en agricultura. Rabí Shneur Zalman no sólo consagró a esta causa todo su esfuerzo, sino también su dote entero.

Desde aproximadamente el año 5532 (1772), Rabí Shneur Zalman estaba comprometido con el plan para inducir a un gran número de judíos que vivían en la frontera ruso-polaca, para que se adentraran hacia el este de Rusia donde las oportunidades económica eran más prometedoras.

Rabí Shneur Zalman también se consagró a las actividades de recaudación de fondos para apoyar las recientemente establecidos comunidades jasídicas en la tierra de Israel. Sin embargo, sus esfuerzos se frustraron como consecuencia de sus opositores que lo calumniaron y lo denunciaron al gobierno ruso, acusándolo de enviar los fondos al gobierno turco. Las relaciones estaban tensas entre los dos países en ese momento.

Cuando se emitió un decreto en 5568 (1808) para la expulsión de judíos que vivían en las áreas rurales y en las granjas, privando a miles de familias judías de sus medios de subsistencia, Rabí Shneur Zalman emprendió un extenso viaje a lo largo de toda Rusia para recaudar fondos, con vistas a paliar la emergencia y crear los medios necesarios para la rehabilitación de estos desafortunados.

Este trabajo lo desarrollo además de aconsejar y guiar a miles de sus seguidores que acudía a él con todos sus complicados problemas.

Durante los años de lucha para mejorar la vida espiritual y las condiciones económicas de sus correligionarios, el Rav desarrolló su magnífica filosofía de Jasidismo Jabad.

De las personas que se unieron a él luego de su retorno a Liozna, exigió mucho más que la adhesión incondicional requerida por las otras escuelas de pensamiento jasídico. Mientras que esa ideología se centraba en el virtuoso “Tzadik” como una persona de poderes sobrenaturales, él propuso la idea del Tzadik como un guía espiritual, un maestro en lugar de un hacedor de milagros.

El Jasid debía entrenarse para una vida de fe y servicio a G-d que lo llevaría al nivel más alto de Jabad, los tres poderes del intelecto: sabiduría, entendiendo y conocimiento (Jojmá, biná y daat), formando una alianza entre el cielo y la tierra.

Sobre este pensamiento esencial, Rabí Shneur Zalman construyó la estructura ideológica de Jabad. El hombre todo, sirve a G-d con la mente, el corazón y la acción al unísono, cada uno complementando al otro. La mente entiende, el corazón siente y la mano realiza.

La esencia de las enseñanzas de Rabí Shneur Zalman puede encontrarse en su mayor contribución a la literatura rabínica: el Likutei Amarim, bien conocido como el Tania, primera palabra de este trabajo. El Tania contiene una concisa explicación de su sistema filosófico como estilo de vida, y atesta un inmenso conocimiento y profunda comprensión y dominio de las enseñanzas esotéricas de nuestros Sabios.

El Tania ha sido y es un texto sagrado para los miles de seguidores de Jabad. Se estudia y memoriza religiosamente, tanto por el más joven como por el más viejo de los miembros del movimiento de Lubavitch, y parece inagotable a cada nivel de acercamiento e interpretación. Rabí Shneur Zalman, el Baal haTania, conocido por los allegados a Jabad como el Alter Rebe, también fue el autor de muchos otros trabajos que son clásicos de la literatura de Jabad.

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