3ra. Parte Maestro de las dimensiones reveladas y ocultas

La primera impresión del círculo íntimo de discípulos del Rabí Dovber de Meseritch no era muy alentadora para el Rabí Shneur Zalman

Él había esperado una gran academia rebosante de brillantes personalidades, estudiosos y hombres sabios. En cambio, encontró un grupo de personas discretas que, a primera vista, parecían tener poco entusiasmo que valiera la pena la búsqueda. Ni tampoco se inspiraba particularmente por los piadosos sermones que el Maguid de Meseritch dirigía a la congregación en su sinagoga.

Estaba a punto de irse, cuando sus ojos se abrieron a la verdadera naturaleza del maestro y sus discípulos. Rabí Shneur Zalman había decidido saludarlo y darle los debidos honores al Maguid antes de volver a Liozna. Entró en la casa del maestro y se quedó de pie entre la gente. De repente los ojos de Rabí Dovber lo distinguieron y penetraron profundamente en el abismo del alma de Shneur Zalman, explorando y evaluando cada cualidad suya.

Luego de unos minutos de embarazoso silencio, el maestro no sólo le dijo lo que había pasado por su mente, sino que, sin preguntarle, dio a Shneur Zalman respuestas asombrosamente simples pero convincentes sobre algunas preguntas de prueba que el estudioso joven había preparado para asegurarse de que su maestro era digno para él. Profundamente impresionado, Rabí Shneur Zalman rogó ser admitido en el selecto grupo de discípulos de Rabí Dovber.

Un nuevo mundo se desplegaba ahora antes de los ojos ávidos del estudioso de Liozna al escuchar las conferencias diarias del Maguid sobre las enseñanzas del Baal Shem Tov. En compañía de Rabís de gran renombre, se sumergía en el reino de las relaciones santas que unen a Di-s, Israel, la Torá y el mundo en un sistema indisoluble de alcance universal.

El hijo menor de Rabí Dovber, Rab Abraham, que por su conducta santa se ganó el título de “el Ángel” (Malaj), era su guía hacia las esferas más altas de sabiduría y conocimiento. A cambio, Rabí Shneur Zalman lo instruyó en el reino de la Halajá–la parte más importante del Talmud y de literatura rabínica que trata sobre la ley judía.

De esta manera el joven Rabí absorbió los principios de Jasidut y satisfizo el anhelo en su alma que hizo que se fuera de su casa y familia. Y nunca se lamentó haber elegido Meseritch a Vilna para estudiar.

Rabí Shneur Zalman gozó al principio del prestigio entre los seguidores del Maguid, hasta el día en que Rabí Dovber dejó ver las extraordinarias cualidades del Rav y lo reveló como “la luz de Israel”. Ordenó a Rabí Shneur Zalman, por ese entonces veinticinco años, volver a escribir el Código de Ley judía que incluyera las últimas decisiones.

Aproximadamente doscientos años habían pasado desde que Rabí Iosef Caro había publicado su obra maestra, el Shulján Aruj, y a lo largo de generaciones de codificadores judíos y comentaristas llamados “Ajaronim” habían agregado y aclarado lo que habría de ser la palabra final en la discusión sobre Ley Judía.

Rabí Shneur Zalman tomó muy en cuenta estos largos doscientos años de comentarios del Shulján Aruj, y con mucho cuidado en la edición presentó el Código de Ley judía en una forma precisa y amigable.

Éste era obviamente una tarea más que difícil. Aún así el trabajo fue llevado a cabo tan magistralmente, que Shneur Zalman fue aclamado en seguida como uno de los verdaderamente más grandes estudiosos de su tiempo, no sólo por el mundo del Jasidut, sino también por los estudiosos de todas las líneas.

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