1ra. Parte Los primeros años

El auge y crecimiento del movimiento Jasídico fue rápido. Bajo el eslogan “Di-s quiere tu corazón” (rajmono libo boei), los líderes de este genuino renacimiento reafirmaron la felicidad y la gracia de la fe judía para el hombre común.

Campesinos judíos, comerciantes, obreros y artesanos volvieron a encontrarse dentro del cálido universo de la Torá, lugar del que habían sido excluidos debido a su limitado conocimiento. Ya no obligados a considerar su religión un “Paraíso Perdido”, absorbieron ávidamente el mensaje inspirador de la Torá en el nivel emocional en que el Jasidismo se les presentaba.

Uno de las más grandes personalidades del Jasidut fue Rabí Shneur Zalman de Liadi, luego conocido como el Rav (maestro). Este hombre santo se convirtió en el fundador del Jasidismo de Jabad, movimiento que se transformó en uno de las más fuertes y dinámicas ramas del Jasidismo.

Este movimiento, fundado en Lituania en 5533 (1773), creció más allá del lugar de lo que fue alguna vez un gran centro de vida judía, y ganó entusiastas a lo largo de todo el mundo.

Rabí Shneur Zalman era un descendiente directo del MaHaRaL de Praga. Su bisabuelo vivió en un pueblo en Posen. La familia se mudó hacia el este, atravesando Galicia y Polonia y finalmente se establecieron en Vitebsk, por entonces un floreciente centro de Torá y estudio de Talmud.

Fue allí que el padre de Rabí Shneur Zalman, Rabí Baruj, nació y se crió en el espíritu y el hábito del estudio. Luego se mudaron a Liozna, cerca del pueblo de Lubavitch, lugar que luego se haría famoso como base de la dinastía de los descendientes del Rav.

Aquí nació Shneur Zalman. Aquí, también, recibió su primera instrucción, y desde su temprana juventud mostró una rara brillantez, cuidado y devoción a sus estudios.

Para desarrollar más aún el estudio de su hijo, Rabí Baruj lo llevó a un renombrado maestro de su tiempo, Rabí Isajar Ber de Kobilnik que vivía en Lubavitch. Bajo la tutela de Rabí Isajar Ber el estudioso joven cruzó el “mar del Talmud” en todas las direcciones y se familiarizó con la cábala, el lado esotérico de la sabiduría de la Torá.

En su tiempo libre, el ávido muchacho incrementaba su conocimiento a través del estudio de la ciencia y las matemáticas. Rabí Isajar Ber no tardó en llamar a Rabí Baruj y decirle al alborozado padre de su estudiante: “No hay nada más que yo pueda enseñarle a su hijo; él ha crecido más allá de mí”.

Rabí Baruj entonces llevó a Shneur Zalman a Vitebsk. El muchacho de doce años ganó rápidamente reconocimiento y fama de genio, y fue aceptado como un par por los grandes estudiosos de la ciudad.

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