¿La historia se repite?

La captura del soldado Gilad Shalit, lamentablemente, no ha sido la primera en la historia. Muchas otras capturas han sido llevadas a cabo desde hace mil años, algunas con finales más felices que otras.
En contraste con la historia de Gilad Shalit, la captura de un gran Rabino hace mil años, tuvo un giro muy distinto, hasta se podría decir, opuesto.
Es la historia del Maharam de Rothenburg.

RABÍ MEÍR DE ROTHENBURG (MAHARAM)

(4975 – 5053/1215 -1293 E.C)

Rabí Meír de Rothenburg fue un gran rabí que sirvió a las comunidades de Worms y Rothenburg durante la Edad Media. Estableció una exitosa academia talmúdica en Rothenberg, que atrajo a muchos estudiantes.

Cuando Rudolph I de Hapsburg se convirtió en el emperador de Alemania, fue extremadamente duro con sus subditos judíos. Aumentó sus impuestos, tomó para sí las propiedades de ellos sin recompensa, y les ofreció poca protección al sufrir ellos el ataque de sus enemigos. Las condiciones eran tan malas que muchos judíos decidieron emigrar. Un grupo de judíos liderados por Rabí Meír partió hacia la Tierra Santa. En su viaje se trasladaron a lo largo de Francia donde, en una carretera, pasaron cerca del obispo de Mainz, uno de cuyos compañeros reconoció a Rabí Meír.

El emperador Rudolph había dado órdenes de capturar y encarcelar a Rabí Meír. Sentía que los judíos no tenían derecho a abandonar el país sin su permiso explícito, que él no tenía intención de otorgar porque los judíos era valiosos subditos. Los altos impuestos cargados sobre ellos ayudaban enormemente a aumentar las arcas de la tesorería real. Rabí Meír fue arrestado y llevado en cadenas de vuelta a Alemania, donde fue encarcelado en una fortaleza. Los judíos apelaron al emperador pidiendo por la liberación del rabí. El emperador Rudolph respondió a su petición demandando un rescate exorbitante y aumentando sus impuestos aun mas.

Rabí Meír imploró a su pueblo que no pagara el exorbitante rescate. Sabía que esto pondría una carga financiera aun más grande sobre la ya pesadamente abrumada de impuestos comunidad judía. Además, si se sometían a la demanda del emperador, ¿cómo iban a saber si él estaría efectivamente satisfecho y no demandaría más? Aparte de esto, Rabí

Meír no quería que se sentara un precedente para secuestrar prominentes líderes judíos y tomarlos por enormes rescates. el resultado sería que ningún líder judío se sentiría a salvo en la estela de tal terrible extorsión.

La única petición que Rabí Meír hizo de las autoridades, y que sorprendentemente cumplieron, fue que se llevaran sefarim (libros) de su biblioteca personal a su celda en prisión. Durante sus siete años en prisión, Rabí Meír continuó aprendiendo, enseñando y respondiendo por escrito a todas las cuestiones de ley judía que se le dirigían. Ciertos alumnos selectos de Rabí Meír, tales como Rabí Shimshom ben Tzadok (el Tashbetz), recibieron autorización de las autoridades para visitar su encarcelado maestro. Allí Rabí Shimshom tomó nota de las decisiones y respuestas a cuestiones halájicas de Rabí Meír en una obra que se hizo conocida más tarde como Tashbetz. Rabí Meír mantuvo también una voluminosa correspondencia con el resto de sus discípulos a los que no se les concedió autorización de verlo.

Aun después de que Rabí Meír murió en prisión, el gobierno, desairado en su intento de extorsionar el rescate, no quiso liberar su cuerpo para que fuera enterrado. Permaneció en la prisión por catorce años adicionales. Finalmente, en 5067/1307 E.C., Rabí Alexander ben Shelomó Wimpen gastó la mayor parte de su riqueza a fin de dar al cuerpo de Rabí Meír un entierro judío. A cambio, sólo pidió ser enterrado junto al gran Sabio -una petición que fue concedida-.

1 comentario

¡Sea usted el primero!

Complete el formulario siguiente para comentar.

Deje un comentario