“Leyes sobre Doctores y curación”

  • Debido a que la Torá le da permiso a un Doctor para curar, es obligatorio para una persona enferma ir a un doctor para que sea tratado, y no confiar en un milagro. Uno que no lo hace, es considerado un derramador de sangre.
  • A pesar que hay opiniones que la Torá solo permite que un doctor trate lastimaduras externas y no internas, igualmente no es seguido por la ley Judía.
  • Si un doctor conoce a otro de su misma área que es mejor que el en curar cierta enfermedad, debe decirle a su paciente, y luego éste debe ir al experto.
  • Si alguien tiene a un enfermo en su casa, debe ir al erudito de Torá en su ciudad y pedirle que ore por la persona enferma.
    Hoy en día, muchos visitan o envían notas al lugar de descanso del Rebe en Queens, NY, pidiendo que el Rebe interceda en el Cielo.
  • Generalmente, un hombre puede ir a una doctora y viceversa. Es también cierto en áreas de medicina como ser ginecología. Sin embrago, el Rebe de Lubavitch recomendó que las mujeres vayan a ginecólogas mujeres, por razones de modestia como así también para obtener el beneficio de que entienden y tienen sensibilidad en esos temas.
  • Alguien que traga una medicina, no debe decir la bendición, ya que no tiene gusto, o lo tiene pero amargo. Si es de rico gusto, uno debe hacer la bendición correspondiente antes y después (de acuerdo a la cantidad)
  • Antes de tomar un medicamento, es apropiado recitar la siguiente bendición: Que sea Tu voluntad que este tratamiento traiga curación porque Tu eres un sanador gratuito.
  • Luego de un tratamiento que tuvo éxito, uno debe decir: Bendito es el sanador del enfermo.

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