La dieta para no sentir hambre

Estemos a dieta o no, todos hemos tenido la sensación de estar hambrientos – no sólo cuando necesitamos comer, sino todo el tiempo. Comemos algo saludable, como una manzana -y todavía nos sentimos hambrientos. Comemos una comida sabrosa y nutritiva – y aun así seguiremos hambrientos. Comida chatarra – y estamos igual de famélicos. En otros términos, tenemos apetito, y aunque la comida está alimentándonos, no nos sentimos satisfechos. Esa sensación de tener un vacío en el estómago, viene de un poco de descontento psicológico. Nutricionistas y expertos de salud tienen muchas sugerencias de cómo controlar esa sensación de hambre. Aquí algunas de ellas:

* Dormir bastante. La falta de sueño incrementa el funcionamiento de la hormona del apetito. A veces pensamos que tenemos hambre cuando realmente estamos cansados.

* No se mate de hambre. Es como poner su cuerpo en una enorme y descontrolada montaña rusa, que puede chocar.

* Coma despacio. Al cuerpo le toma tiempo descifrar todos los signos que recibe. Dé tiempo al estómago para comunicarse con el cerebro.

* Prefiera comidas que lo llenan. Escoja comidas que son altas en agua y bajas en grasa. Ejercicio físico. Hay una analogía en nuestra vida judía. A veces aumentamos nuestro compromiso con los temas judaicos – empezamos a asistir a algunas clases, estudiamos Torá solos, asumimos la observancia de una Mitzvá (precepto) – y aun nos sentimos hambrientos. Nos molestamos. No nos sentimos más inspirados, más religiosos, más espirituales. Sí, la nueva Mitzvá era un desafío al principio, pero ahora… Claro, sabemos que un alma judía necesita judaísmo – estudiar Torá, observar las mitzvot, la Plegaria. Si tenemos una dieta saludable de Judaísmo, y nos estamos nutriendo espiritualmente con el estudio de la Torá y las Mitzvot, ¿por qué nos sentimos descontentos, “espiritualmente hambrientos” por así decirlo? Probablemente, como en el caso con la nutrición física, no estamos en sincronía. Apliquemos pues la receta anterior:

* Duerma lo suficiente. Hay que darse un descanso, pero no del estudio de la Torá. Dele una oportunidad a su mente para absorber la lección, y a su tiempo subconsciente para asimilarlo.

* No se mate de hambre. A veces tenemos borracheras espirituales – seguidas de una reducción o ninguna actividad judía, seguidas por estallidos de energía, y de nuevo, nada. Es mejor ser consistente, entrar en una rutina, y lentamente aumentar la actividad judía

. * Coma despacio. Disfrute la Mitzvá del momento. Es cierto, hay otras 612 mitzvot para ocuparse, pero ahora mismo, despacio, enfoque de a una por vez. * Prefiera comidas que lo llenan. Debemos estudiar y hacer todo, pero además realizar y estudiar en particular lo que más placer nos brinda. Eso generará el entusiasmo por el resto.

* Ejercítese. Ponga en práctica lo que aprende. No permita que el Judaísmo sea absolutamente teórico. Claro, desde un ángulo diferente, debemos tener siempre hambre por la Torá y las mitzvot. ¡Ése es un apetito que no queremos suprimir!

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