Hasta donde llega el poder del médico

La opinión aceptada es la de Maimónides, como escribe el Rebe: “Seguimos la opinión de Maimónides para emplear la medicina en cada situación”. Según Maimónides, el médico “tiene la obligación, de acuerdo a la Torá, de curar al enfermo”.

Maimónides deriva esta obligación de curar de la mitzvá de devolver un objeto perdido, Hashavat Aveidá, que también incluye “devolverle su cuerpo”, su salud. Maimónides dice que esta mitzvá es tan grande, que incluso uno que promete no disfrutar de ningún beneficio de su semejante tiene permitido ser tratado por aquél, porque no es meramente una opción, es una mitzvá”.

Torá Temimá formula una pregunta: ¿Por qué emplea Maimónides como fuente de su decisión la ley de Hashavat Aveidá, en lugar del más obvio versículo de la Sección Bíblica de Mishpatím, “él lo curará”, del que aprendemos que el médico tiene permitido curarlo? Torá Temimá responde: ¡Maimónides quiere enfatizar que la mitzvá de curar al enfermo no es meramente optativa sino obligatoria!
Todas las demás autoridades halájicas siguen también esta opinión, como dice el Rambán en Torat HaAdam: “Esta palabra, `opcional ´, significa en este caso mitzvá, pues involucra la salvación de una vida”.

El Beit Iosef, en el Shulján Aruj, dice: “La Torá permite al médico curar, y es una mitzvá salvar una vida. Si un médico no cura, derrama sangre. Aun cuando haya otros médicos disponibles, este médico debe hacer lo imposible para ayudar, porque no por vías de cada médico la persona consigue ser sanada del mismo modo”.

El Jidá aclara en su libro, Birjéi Iosef, que la obligación no recae solamente sobre el médico. También el paciente debe buscar al médico, y “está prohibido rehusarse a la atención médica”.
Ahora vayamos a la pregunta fundamental respecto de la medicina: ¿No parecería interferir con los senderos de Di-s? Puesto que Di-s ha hecho que la persona enfermara, ¿quiénes somos nosotros para inmiscuirnos y alterar el curso del destino? La respuesta también está contenida en la declaración Talmúdica: La Torá autoriza al médico para curar”. En otras palabras, la ciencia médica, también, es una expresión de Di-s.

El jasidismo da incluso un paso adicional. Esta `autorización ´ no solamente permite al médico brindarnos tratamiento, sino que realmente lo “faculta”, le da los poderes necesarios, para curarnos adecuadamente. Di-s, quien ha golpeado a la persona, proporciona la ciencia médica al médico, brindándole las facultades necesarias para curar. ¡No hay aquí ninguna contradicción, sino el cumplimiento de la voluntad de Di-s!
Pero aun cuando nos procuramos de tratamiento médico, debemos siempre recordar que Di-s es el verdadero Médico que cura a todos los mortales. Tal como la persona hambrienta debe recordar agradecer a Di-s “quien abre Su mano y satisface las necesidades de todo ser viviente” luego de disfrutar de su comida.

Esta idea es magníficamente ilustrada por el siguiente Midrash:
Rabí Ishmael, Rabí Akivá y otra persona caminaban por Jerusalén. Un hombre enfermo se encontró con ellos y les dijo:
“¡Rabíes! ¿Cómo puedo curarme?”
Ellos le dijeron: “Haz tal y cual cosa hasta que seas curado”.
Les dijo a ellos: “¿Quién me golpeó?”
Respondieron: “Di-s”.
“¿No están ustedes entrometiéndose en algo que no les pertenece? ¿No están yendo contra Su voluntad?”
“¿Cuál es tu trabajo?”
“Soy granjero; ven, tengo una guadaña en mi mano”.
“¿Quién creó el viñedo?”
“¡Di-s!”
“¿No te estás entremetiendo en algo que no es tuyo? El creó la fruta, ¿y tú la cortas?”
“¿No ven la guadaña en mi mano? Si no labro, entremetiendo y desyerbo la tierra, nada crecerá”.
“¡Tonto! ¿No sabes de tu trabajo que `los días del hombre son como pastos altos ´? Si un árbol no es podado, fertilizado y labrado, no crecerá. Si creció y no bebió agua y no fue fertilizado, pronto morirá. Así es el cuerpo: el fertilizante es la medicina y sus medicamentos, y el granjero es el médico”.

El Zohar cita de un libro en posesión de un Doctor Kartna: “Cuando un médico sabio va a visitar al enfermo, lo encuentra en estado yermo”. Esto significa lo siguiente: La enfermedad lo ha puesto en la cárcel del rey, llamada “el desierto yermo”. Ahora bien, dado que Di s ordenó que fuera arrestado y puesto en la cárcel, ¿no debería tratar de volver a Di s y arrepentirse? El Rey David dice en los Salmos: Ashrei Maskíl el dal, `Afortunada la persona que es sabia con el hombre pobre ´. La persona que yace en su lecho de enfermo es pobre. Si su amigo es un médico sabio, Di s bendice sus esfuerzos por curar.

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