El plan maestro de la Creación

La historia del judío es cíclica, la historiografía es lineal. Para nosotros, es un proceso que llevará a la era mesiánica, para el resto del mundo, la historia es una sucesión sin fin de acontecimientos, que se acumulan pero que no tienen ningún propósito conocido, que varió un punto cuando Marx reinterpretó, en su materialismo histórico, el sentido de la humanidad y proclamó el carácter “evolutivo” de la historia que lleva a la utopía.

Por lo general, la historiografía occidental se desarrolla con la influencia de la ideología clásica griega que excluye la visión rabínica. Al respecto, el Maharal de Praga hace un valioso aporte en su libro “La vela de La mitzvá”, escrito en el año 1600, en el cual clarifica el plan maestro de la humanidad, basado en la historia como la realización de la providencia Divina en el mundo. Analiza la existencia de cuatro imperios -Babilonia, Persia, Grecia y Roma- y la forma en que cada una de estas civilizaciones tuvo la oportunidad de establecerse como la definitiva, pero una a una la perdieron a excepción de Israel, receptor de la Tora, que en vez de pretender establecerse como una alternativa a la divinidad asume la misión de difundir el conocimiento Divino al mundo, que se constituye en el objetivo final de la historia.
La existencia de los cuatro imperios predestinados a regir en el mundo se alude desde la creación, tal como está establecido en el Génesis cuando dice: “La tierra estaba en caos y desolación y la oscuridad cubría la superficie del abismo y el espíritu de Elokim merodeaba sobre las aguas…” (Génesis 1:2). El sabio talmúdico Rabí Shimón ben Lakish interpreta que estos versículos se refieren a los imperios: “Desolado” se refiere a Babilonia “Caos” a Persia y Media
“Oscuridad” a Grecia “El abismo” a Edom, es decir, Roma “El espíritu de Di-s merodeaba sobre las aguas” alude al espíritu de Mashíaj.
Estas palabras describen la deficiencia inherente al mundo material y es justamente ésta la fuente de los cuatro reinos, indicativos de la imperfección esencial e intrínseca de la creación que usurpan el reinado de Israel, la nación que desde su nacimiento honra la existencia del Santo Bendito Sea, como está escrito en el Midrash: “Israel testimonia la unidad de Hashem”. (Midrash Devarím Raba 2). Este plan histórico concebido desde la creación es el mismo que, con posterioridad, se revelará al profeta Daniel en una visión en la cual se describen cuatro grandes bestias que representan los cuatro imperios que reinaran en el mundo. (Daniel 7: 2-7); y a su vez constituyen los cuatro exilios del pueblo de Israel, que el patriarca Yaacov pudo ver en su sueño.

EL ORIGEN DE LAS RAZAS SEGÚN LA TORA
NOÉ TUVO TRES HIJOS: SHEM (SEM), LOS SEMITAS.
JAM (CAM), LOS NEGROS O GAMITAS.
YAFET (AFET), LOS JEFITAS O CAUCÁSICOS.

BABILONIA: No HAY CERTEZA SOBRE SU ORIGEN. SE CREE QUE DERIVA DE JAM (DINASTÍA CALDEA) O SHEM (DINASTÍA ASIRÍA) O LA COMBINACIÓN DE AMBOS.
PERSIA Y GRECIA: YAFET, CÁUCASO, ARIO O INDOEUROPEO. HOY, ALEMANES, SUECOS, HOLANDESES.
ROMA: SHEM, TAMBIÉN ARABIA E ISRAEL QUE AL FINAL DE LOS TIEMPOS PREVALECERÁ. LA RAZA MONGOLOIDE (CHINOS, JAPONESES Y OTROS) SON DESCENDIENTES DE JAM (RAZA NEGROIDE) O UNA MEZCLA DE ETNIAS FUNDAMENTALES.

Los 4 Imperios

BABILONIA: (Galut Bavel, actualmente Irak). Ansia de poder y dominio.
El Maharal de Praga explica que cada uno de los cuatro reinos posee una influencia destructiva y devastadora sobre Israel. Babilonia o Bavel se caracterizó por su obsesión de poder y deseo conquistar y dominar al mundo. Israel tuvo que contraponerse con un intensivo estudio de la Tora’, haciendo que se completara el Talmud Bavli, o Talmud de Babilonia.

PERSIA y MEDIA: (Paras u’Madai, hoy Irán).
Hedonismo o afán de placer. Su principal característica fue la de estar un estado perpetuo de recibir de los demás, siempre con el deseo insaciable de satisfacción material, de devorar y conquistar. Durante ese imperio sucedieron los eventos que dieron lugar a la festividad de Purim.

GRECIA: (Galut iavan)
o deificación del intelecto.
Los griegos consideraban que no existía nada superior al intelecto humano, por lo cual negaban totalmente la existencia de Di-s y por tanto emprendieron la lucha por erradicarlo. Pretendían, a diferencia de los persas, que quisieron aniquilar físicamente a los judíos, destruir al judaismo y la Tora de Israel.

ROMA: (Galut Edom) o universalismo.

Su principal característica es que ésta se consideraba lo más importante y por lo tanto deseaba que no existiera nada más, por lo tanto destruyó todo como lo hizo con el Segundo Templo. Es el exilio actual que ha durado más de 1920 años y que finalizará con la construcción de tercer y último Templo con la llegada de Mashiaj.

LOS ÁRABES: El imperio de Ishmael (árabe).

Está excluido de las escrituras porque estas sólo se refieren a los imperios que heredaron de Israel su poder y que se lo retornarán. Estos cuatro reinos nunca hubieran existido de no ser por la decadencia de Israel. A los árabes se los otorgó Di-s, a petición de Abraham por ser su simiente.

El mayor peligro no está en la amenaza en que nuestra “luz” se extinga, sino en la tendencia a la contaminación de esa “luz” que en nuestra tiempo se expresa a través del materialismo, la asimilación, la adopción de nuevas “ideologías” como panacea, la idolatría a la ciencia y a la tecnología y en definitiva a la consideración de que el parámetro de todas las cosas es la racionalidad humana.

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