Sopa fría

Si el Mashíaj llega ya y desea juzgarnos, ¿qué encontrará? ¿Sopa fría?…

Si le preguntas a alguien que está saliendo de una iglesia un domingo: “¿Crees en Di-s?” El feligrés se sorprende. “¿Qué tipo de pregunta es esta? ¡Por supuesto que sí!” Si le preguntamos: “¿Usted es religioso?” ¿Qué nos responderá? : ¡Claro, por eso estoy aquí!”
Si vamos a una mezquita un viernes y le preguntamos a cualquier persona: ¿Crees en Di-s? Responderá: “Definitivamente”. “¿Se considera usted religioso?”: “Bueno, obviamente lo soy”
Esto es normal. Este tipo de diálogo es coherente.
Ahora vayamos a una Sinagoga en Iom Kipur. Preguntémosle al judío que está sentado allí, ayunando: “¿Crees en Di-s?”
Por supuesto que no obtendremos una respuesta directa: “Umm… depende a lo que te refieras como ‘Di-s’ ”
Eso si es del tipo filosófico. Si no, simplemente te dirá: “¿Acaso soy un rabino? No lo sé”. Entonces preguntémosle: “¿Te consideras religioso?” Seguramente estallará en una carcajada y nos asegurará que es lo más lejano a ser religioso. “¿Se trata de una broma? ¿Sabes lo que como en mi desayuno?”
Después, muchos agregarán que “Tuve un abuelo, de parte de mi madre, sí él era muy religioso. Pero ¿yo?…”
Entonces surge la pregunta lógica: “¿Qué haces aquí?”.
Por alguna razón, este judío promedio, que no cree en Di-s y no es para nada religioso, nos mirará como si estuviéramos locos y dirá: “¿Qué quieres decir? ¡Es Iom Kipur!”
Esto no es normal. Analicémoslo por un instante. ¿Qué es lo que en realidad quiere decir este judío?.
Si le preguntas si cree en Di-s, responderá: “No” o “Cuando era más joven sí”
“Entonces, no crees en Di-s.”
“¿Eres religioso?”
“No, no lo soy, nada más alejado de ello”
“Pero ¿por qué estás aquí?”
“¡Porque es Iom Kipur!”
Nos está diciendo: “Estoy aquí porque Di-s quiere que el judío esté en la Sinagoga en Iom Kipur. ¿En qué otro sitio puedo estar?”
Entonces le decimos: “¡Pero tú no crees en Di-s!”
Él responde: ”¿Y qué?” Y no entiende dónde está el problema.
Resumiendo: “Hoy es Iom Kipur aunque no tengo un calendario hebreo. Esta es una Sinagoga aunque a mi no me guste. Soy un judío aunque no soy religioso, y Di-s es Di-s aunque no crea en Él. ¿Cuál es el problema?.
Esto puede ser rechazado, y desafortunadamente muchos de nosotros lo impugnamos, por pura hipocresía. Decimos: “Tú no crees en Di-s y no eres religioso- no vengas a la Sinagoga. No vengas aquí a mostrar lo judío que eres”.
El Rebe de Lubavitch tiene un enfoque totalmente distinto. Esta demencia es la que nos hace judíos. Esto es llamado verdad. No se trata de mí. No deseo ser religioso. No deseo creer en Di-s, ni deseo escuchar nada acerca de ello. Pero Él desea que yo esté aquí, por eso estoy aquí.
Lo mismo sucede en Pesaj. Todos los judíos se sientan en el Seder. Preguntémosle al judío promedio si cree en Di-s y nos responderá: “¡Déjame tranquilo!” ¿Eres religioso? Y se atragantará con la Matzá mientras se ríe a carcajadas. ¿Estás celebrando la salida de Egipto hace 3300 años? La historia no es mi fuerte, dirá. ¿Y por qué estás aquí? ¿Dónde debería estar? dice ¡Es Pesaj!
Esto es lo magnifico del judío.
Hace 3314 años, Di-s nos preguntó si deseábamos casarnos con Él. Tuvimos una ceremonia de bodas extraordinaria con increíbles efectos especiales. Estábamos encandilados. Después de la boda, Él dijo: “Hay algunas cosas de las que tengo que ocuparme, por favor… enseguida vuelvo”. No escuchamos de Él desde entonces. Por 3314 años Él nos ha enviado mensajeros, mensajes, postales- ha dejado graffiti en las paredes… pero no hemos escuchado una palabra de Él desde ese momento.
Imaginemos una pareja recién casada. El marido le dice a la flamante esposa: “¿Me prepararías algo para comer? Enseguida vuelvo.” Ella comienza a preparar. El marido regresa después de 3300 años, entra a la casa, se dirige a la mesa y se sienta en su silla preferida, prueba la sopa que está allí preparada. La sopa está fría.
¿Cuál será su reacción? Si se trata de un hombre inteligente, no se quejará. En cambio, pensará que es un milagro que su casa aún esté allí, su mesa y su silla favorita permanecen allí. Se deleitará al ver que el plato de sopa está en su lugar. ¿La sopa está fría? Bueno, después de 3300 años la sopa se enfría.
Nosotros estamos esperando al Mashíaj. El Rebe introdujo la radical noción de que el Mashíaj viene ya. ¡¿Qué es lo que lo hace tan radical?! Significa que llegará sin aviso previo. Siempre pensamos que habría cierto tipo de advertencia, para poder prepararnos antes de su llegada. ¿Moshiaj viene ahora? Pero yo no estoy listo, no deseo ser juzgado por la manera en la que me comporto actualmente. Necesito un pequeño aviso.
Si el Mashíaj llega ya y desea juzgarnos, ¿qué encontrará? ¿Sopa fría?
Si el Mashiaj llega ahora, nos dice el Rebe, encontrará a un extraordinariamente sano pueblo judío. Después de 3300 años, nos sigue preocupando ser judíos, significa que nos interesa nuestra relación con Di-s.
Si Mashíaj llega hoy, encontrará la sopa fría. Sufrimos a causa de separación, ansiedad, pérdida de conexión. La sopa está fría, muy fría Pero, ¿de quién es la culpa? ¿Y de quién es el mérito por el hecho de que la sopa esté aún allí?

Somos un milagro. Lo único que necesitamos es estar dispuestos a ello. Somos la cura. No sólo para nosotros sino para el mundo entero. A través de nosotros la cura es holística, natural, orgánica. Nuestra relación con Di-s es orgánica. No es una religión la que practicamos- somos nosotros, es quienes somos, es lo que somos.
El Rebe nos indica que la manera es ir directo hacia Di-s. Saltar todos los escalones, saltear la Cabalá y dirigirse directo a Di-s, estando en contacto con nuestro propósito. El propósito es personal. Di-s necesita que cada uno realice una Mitzvá. Él te envió a este mundo para que seas quien eres, pues sólo tú puedes realizar esa mitzvá en particular. Ciertamente las Mitzvot son las mismas para todos. Pero cuando tú las llevas a cabo, es diferente, porque es holístico. Es con tus emociones, con tus problemas, tu entorno familiar, tu conocimiento y tu ignorancia. Todo esto convierte a tu Mitzvá en única holísticamente.
Dejemos que Mashíaj venga ahora y que nos encuentre con la sopa fría, pues no tenemos nada de qué avergonzarnos. Somos realmente increíbles. Cuando Di-s decidió casarse con nosotros Él sabía que estaba haciendo un buen trato.

Por RABÍ MANIS FRIEDMAN, (NOTABLE FILÓSOFO JASÍDICO, AUTOR Y DISERTANTE, DIRECTOR DEL INSTITUTO DE ESTUDIOS JUDAICOS PARA MUJERES “BEIT CHANA”)

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